El imperio inka

inmemoriales. Estas transacciones particulares estaban a veces incorporadas a los viajes realizados por cuenta del Estado o las autoridades étnicas, como lo testimonia la visita de Chucuito, que informa que los 40 o 50 arrieros que los ayllus proveían anualmente al kuraka para conducir sus animales hasta los valles occidentales en busca de maíz, recibían también chuño, charki, quinua y coca para su consumo y para realizar sus propios rescates (Díez de San Miguel, 1964[1567], p. 21). De hecho, hay razones para pensar que, lejos de interrumpir el intenso tráfico caravanero preexistente, el Tawantinsuyu lo reorientó de acuerdo a los intereses del Estado. La relación de ciertos sitios con el tránsito caravanero puede ser reconocida

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