El imperio inka

Como en la actualidad, partían antes del amanecer y marchaban hasta poco después del mediodía, de modo de contar con varias horas de luz para que las llamas se alimentasen y repusieran fuerzas. La provisión de arrieros para conducirlas era una obligación habitual de la mit’a entre las comunidades de las tierras altas. A pesar de la pretensión del Estado y las autoridades étnicas de ejercer un control total sobre la circulación de bienes (Murra, 1978), el tráfico caravanero involucraba también el intercambio de productos por cuenta de hogares campesinos, especialmente entre los pastores de altura que habían empleado este mecanismo para proveerse de los bienes que no podrían producir en sus territorios desde tiempos

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