El imperio inka

por la presencia de dispositivos arquitectónicos que, según observaciones etnoarqueológicas (Nielsen, 1998-99), facilitan el manejo de las recuas. Cuando los arrieros sienten que algo puede amenazar a sus llamas donde paran a pernoctar al final de la jornada, consideran necesario sujetarlas durante la noche. Esto puede lograrse mediante simples sogas con las que amarran varios animales por el cuello para formar un «cerco» en cuyo interior se encierran los demás, un sistema que no deja marcas arqueológicas (figura 16.7). Pero aún mejor es contar con corrales, cuyos muros son también aprovechados en la actualidad por los propios arrieros como reparos para resguardarse del viento en la noche. Corrales, cercos o estructuras

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