El imperio inka

presuntamente las élites la consumían con mayor frecuencia. Una excepción eran las ceremonias públicas, pero aún en estos contextos la carne no parece haber alcanzado la importancia que tuvo el maíz (Bray, 2003, pp. 101-102). Otros productos que se aprovechaban eran los cueros para fabricar calzado, herramientas (como chakitaqllas ) y techos; el sebo, de valor medicinal y ritual; los huesos para confeccionar instrumentos (por ejemplo, musicales, para tejer o trabajar el cuero, puntas de proyectil); y el guano, empleado regularmente como combustible y abono. Las llamas eran fundamentales para asegurar la movilidad del ejército, ya que además de transportar los bastimentos, podían ser consumidas oportunamente

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