El imperio inka

moradores precolombinos de la región, los que son profundamente reverenciados y a los que hacen ofrendas y sacrificios en los lugares en que moraron (clasificados como «abuelares», «gentilares» o «antigüedades»): poblados, silos, corrales, terrazas de cultivo, canales y otros vestigios hoy abandonados, especialmente cuando hacen uso de ellos. Esta reverencia de que son objeto los «gentiles» se basa en su «sabiduría» e «inocencia» (Castro, 1988). El tercer nivel, representativo de la más alta sacralidad, estaría compuesto por las achachilas —combinación de antepasados elevados a niveles míticos y lugares de origen de los linajes— que han adoptado la forma de cerros, volcanes, piedras u otros lugares prominentes y que son denominados

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