de los inquisidores]) llamándolos «guaca y collas» con mucha alegría... (AHN, Inquisición, Libro 1032, año 1690, fol. 426r). En otros hechizos, como hemos examinado, era posible advertir un enlace entre el inca y la coya, el cual aquí se convierte en una asociación entre la huaca y coya, a la vez que las figurillas encontradas en la huaca, «idolillos», comienzan a ser llamadas «inca». A pesar de que no tenemos evidencia suficiente que nos permita afirmar con certeza, es tentador ver aquí un eslabón compatible de «el inca» —«los idolillos»— «la huaca». Según el arqueólogo japonés Yuji Seki, los saqueadores de huacas en el Perú moderno (y es sugestivo que incluso hoy en día todo tipo de sitios arqueológicos reciba el nombre de huacas y a los buscadores de tesoros y ladrones de tumbas, el de huaqueros) se refieren a los espíritus que moren en las huacas como «incas» (Seki, 1996). Aunque no parece existir un hilo enlazador entre ellos, estos ladrones modernos y aquellas limeñas subalternas del siglo XVII podrían estar emparentados por una suerte de genealogía mística. Se puede argüir, además, que los «incas escenificados en las calles», que mencionamos en la sección anterior, se convirtieron en un motivo para imbuir esta representación mágico-mística de «lo inca» de unas ideas e imágenes más precisas. Sobre este asunto, nos ofrecen algunos detalles de sumo interés los testimonios en los que se mencionan unos ritos de superstición, que consistían en llenar un lebrillo con vino y hojas de coca, y esperar la aparición de una figura del inca a la luz del brasero. Los incas que les asomaron a las mujeres en estos ritos tienen una forma bien concreta y también visualizada. Como se lee en el registro de tres de las acusadas, … con la luz de brasero vería entrar a linga en vna silla bordada ... çercado de sus criados... (AHN, Inquisición, año 1693, fol. 418r). … en el lebrillo... uido esta testº a un hombre de grande estatura vestido en traje de indios y esta rea dixo que aquel era el inga i que auia de ser uenturosa por auersele apareçido... (AHN, Inquisición, Libro 1031, año 1655, fol. 390v). … en unas figurillas como de un dedo uio a el inga en uestido de indio i con una estrella en la frente... (AHN, Inquisición, Libro 1031, año 1655, fol. 375r.d). Aquellos alféreces reales que recorrieron las calles de Cuzco en procesión solemne, o esos protagonistas que representaron al rey inca y a sus secuaces en Lima u otras localidades del virreinato quizá fueran una de las fuentes de estas imágenes visuales. Es por lo tanto muy probable que 865
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