El imperio inka

llegó a ser completamente incorporada en el paisaje conceptual de los incas (Salomon, 1986, pp. 182-184; 1997). Aunque parece poco probable, existe la posibilidad de que los incas no hayan podido o querido imponer su voluntad sobre el pueblo yumbo (ver Aguilar, 1965[1582], p. 246, por ejemplo). Una hipótesis más viable es que los cuzqueños desarrollaron un modo específico de relacionarse con los habitantes de los bosques tropicales que era potencialmente más complaciente de lo normal debido al rol clave que estos jugaban en las redes de comercio interregional y de larga distancia (Salomon, 1986, p. 184). Las investigaciones arqueológicas recientes en los sitios del periodo tardío precolombino en la montaña occidental deberían ofrecernos nuevos conocimientos sobre cómo el Estado articuló con las tribus «culturalmente foráneas» de las laderas exteriores de los Andes y su rol en esta región como una zona de refugio para los incas —cuestiones significativas dentro de la narrativa imperial mayor que aún queda por dilucidar—. En suma, si bien todavía falta completar muchos detalles en el registro arqueológico, la historia que emerge de la frontera norte es convincente y promete mejorar nuestra comprensión de la evolución del Tahuantinsuyo y de sus estrategias de gobierno, negociación y resistencia durante el final del dominio imperial y del periodo inmediatamente posterior a la conquista. Los Andes ecuatoriales ofrecen un escenario ideal para abrir nuevas líneas de investigación sobre el ritmo y tiempo de la expansión incaica, intentos de articular con formaciones político económicas distintas, y el uso estratégico de zonas ecológicas específicas. Estas importantes cuestiones podrían ser abordadas de manera fructífera en la frontera norte si dirigiéramos nuestra investigación a los siguientes objetivos. Primero, un estudio arqueológico más sistemático del sector de montaña mejoraría nuestro entendimiento de la relación del inca con la población y recursos de esta zona. Segundo, si bien se han identificado numerosos sitios de montículos de gran tamaño en la sierra del norte del Ecuador, pocos han sido estudiados o excavados formalmente. La investigación arqueológica de importantes centros prehispánicos tardíos ampliaría nuestro entendimiento de las estrategias imperiales de gobierno en la frontera norte, como también lo haría realizar nuevas excavaciones en las pucarás descubiertas a lo largo de la región. Otra importante área de investigación para los estudios incaicos se refiere a la ubicación y rol estratégico de los mitimaes en la agenda imperial. Los esfuerzos de investigación dirigidos hacia la arqueología de los mitimaes 836

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