nuevos intereses imperiales en la captura y control a gran escala del agua, lo que podría reflejar estrategias de gobierno cambiantes durante las etapas finales del gobierno incaico (Bray, 2013). El sitio de Inca-Carangue ocupa un lugar destacado en los relatos del cronista sobre la historia tardía de los incas. Está estrechamente relacionado con Yaguarcocha, o el «Lago de Sangre», donde las fuerzas imperiales finalmente lograron someter al desafiante Caranqui después de años de enfrentamiento. En represalia por su comportamiento, Huayna Cápac ordenó que se asesinara a todos los hombres adultos cerca de la orilla del lago donde los combatientes habían buscado refugio. La masacre fue tal que la sangre volvió roja el agua del lago, dándole el nombre con el que es conocido hasta hoy. Basándonos en varias pistas derivadas del registro etnohistórico, incluyendo información sobre la historia de vida de Huayna Cápac, la edad de Atahualpa en el momento de su muerte, y la historia de la «guambracuna», creemos que las Guerras Caranqui probablemente terminaron en algún momento entre 1515 y 1518 (Bray & Echeverría, 2014). La conquista de los caranqui fue la última campaña importante de Huayna Cápac; y la batalla que sucedió en Yaguarcocha, su última victoria. Montesinos (1957[1644], p. 111) afirma que no mucho después de esta batalla, Huayna Cápac ordenó construir un asentamiento «basado en el diseño de Cuzco» en Carangue para su corte —sin duda para conmemorar su difícilmente ganado control sobre la región—. Betanzos (1996[1551-57], pp. 202-204), sin embargo, ofrece una narrativa distinta de Carangue que no incluye mención alguna de Huayna Cápac, si bien sí nota que fue él quien venció a los «hombres de Yaguarcocha» (1996[155157], p. 183). Afirma más bien que fue Atahualpa quien ordenó la construcción de un palacio en Carangue que serviría como lugar para su boda con Cuxirimay (esposa de Betanzos al momento de su escritura) y su investidura como el nuevo Sapa Inca (1996[1551-57], pp. 202-204). Aun así, lo que queda claro de la narrativa de Betanzos es que el asentamiento incaico de Carangue ya existía para cuando Atahualpa dio sus órdenes. La información arqueológica de Inca-Carangue ayuda a clarificar y corroborar la información etnohistórica incongruente al ofrecer evidencia material que apoya ambas narrativas históricas. Consideradas en conjunto, las dos líneas de evidencia sugieren que el sitio fue originalmente construido por Huayna Cápac para celebrar su victoria y establecer una base de operaciones para su expansión hacia el norte. Que el templo 833
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