pp. 321-339; Sarmiento, 2007[1572], pp. 146-153). Durante la primera incursión, las fuerzas incaicas parecen haber conquistado al menos el norte del territorio de Cañari en la sierra sur central del Ecuador, aparentemente tomando como prisioneros a diversos señores Cañari y construyendo fortalezas «inexpugnables» en Quinchecaxa al final del asalto (Rowe, 1985, p. 211; Sarmiento, 2007[1572], p. 148). Para cuando se lanzó la segunda campaña, muchas de las organizaciones étnicas de la sierra del norte del país habían supuestamente unido fuerzas para enfrentar al ejército del Imperio. Sarmiento (2007[1572, p. 150), por ejemplo, notó que los Cañari se habían aliado con guerreros de la región Quito, liderados a su vez por un caudillo con el nombre de Pillaguaso. Aun así, los cuzqueños prevalecieron empujando al norte hasta la provincia de Yaguarcocha, a varias leguas más allá de Quito (Betanzos, 1996[1551-57], p. 120). Túpac Yupanqui logró que la población derrotada de las zonas aledañas a Quito construyera una fortaleza para sus nuevos amos, en donde instaló un contingente de «gente demás confianza», muy probablemente mitimaes, a los que abasteció bien antes de su partida y a quienes ordenó se obedeciera (Cabello Balboa, 1951[1586], p. 322). También parece probable que su esposa principal, Mama Ocllo, haya dado a luz a su hijo y sucesor, Huayna Cápac, durante la segunda campaña en lo que podemos suponer era el ya establecido centro provincial de Tomebamba (Cabello Balboa, 1951[1586], p. 339; Sarmiento, 2007[1572], p. 152; ver la figura 1.1, capítulo 1). En su eventual retorno al Cuzco después de sus expediciones en el norte, parece ser que Túpac Yupanqui fue nombrado heredero imperial por su padre, Pachacuti Inca Yupanqui (Cabello Balboa, 1951[1586], p. 333). Esto sugiere que la región de Quito fue inicialmente conquistada antes de su investidura real, que tradicionalmente se considera que sucedió en 1471 d.C. (Rowe, 1945, p. 277) pero que Rowe (2008, p.159) posteriormente dató hacia 1457 o 1458 d.C. Según la narrativa dinástica tradicional, la investidura fue posteriormente entregada al sucesor del Sapa Inca —en este caso Huayna Cápac— para que reconquistara y reafirmara la autoridad del Imperio sobre sus provincias rebeldes, las que contemplaban también el extremo norte de la región alrededor de Quito (véase también Schjellerup en este libro). Cabello Balboa (1951[1586]) ofrece el relato más detallado de las tribulaciones y fracasos de Huayna Cápac en relación con su avance hacia el norte del Tahuantinsuyo en lo que resultó ser el último de los esfuerzos 809
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx