El imperio inka

cruzando el río Marañón, hacia el antiguo centro administrativo inca de Cochabamba y continuando hacia el norte hasta LeimebambaChachapoyas y hacia el este hacia Moyobamba. En el siglo XVIII, el camino iba directamente desde Balsas en la costa este del río Marañón hasta Leimebamba. La década de 1960 trajo importantes cambios con la construcción de la llamada «Marginal», la carretera transandina que conectaba la costa del Pacífico con las tierras bajas de la Amazonía hacia el este. Hoy en día, existe una fuerte migración desde el oeste hacia el este. La introducción de la ganadería ha destruido muchos sitios arqueológicos y el paisaje de Chachapoyas y de otras regiones en la ceja de selva. PROBLEMAS NO RESUELTOS E INVESTIGACIONES PENDIENTES La metodología que hemos adoptado en nuestro intento por combinar la etnohistoria y la arqueología demuestra de manera efectiva cómo estas disciplinas se complementan entre sí, permitiéndonos un mejor entendimiento de la presencia incaica en el territorio chachapoya. Un conocimiento de la geografía local combinado con participación etnográfica en el campo resulta también fundamental para comprender las condiciones locales y contrastarlas con la evidencia etnohistórica y arqueológica. Se necesitan más investigaciones etnohistóricas de los archivos municipales y arzobispales de Chachapoyas, los que conservan registros de comienzos de la colonia española sobre la propiedad de tierras durante la época incaica y preincaica. El rol y comportamiento de los curacas locales y de los impuestos por los incas podrían brindarnos nuevos conocimientos sobre la organización sociopolítica. Referencias a los «Inga reales», tierras incaicas reales, en algunos documentos (Archivo Regional de Chachapoyas, Protocolo 1688) podrían ayudarnos a entender cómo los incas distribuyeron e impusieron sus nuevas tierras según el sistema conceptual que manejaban en el paisaje físico. Las condiciones climáticas y ambientales y la ausencia de caminos hacen que la investigación arqueológica en la ceja de selva sea difícil debido a los problemas de acceso y a las dificultades de realizar levantamientos y medidas precisas. Un mejor reconocimiento del campo arqueológico sin duda revelaría más sitios chachapoya e inca, así como facilidades agrícolas. Excavaciones adicionales en las instalaciones incaicas son necesarias para recoger nuevas muestras de radiocarbono y establecer una mejor cronología regional. El polen y otras muestras microbotánicas, así 801

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