guerra pasada padecian necesidad de comida (Garcilaso de la Vega, 2007, libro 8, cap. III). Después de las conquistas, los incas crearon nuevas provincias y dividieron el recién adquirido territorio, a la vez que impusieron límites provisionales, los que podían ser fácilmente modificados al cambiar las marcas de fronteras según lo que sucediese. Aun así, la frontera debía estar establecida y aplicada cuando los oficiales imperiales hicieran sus inspecciones. Era necesario que el inspector supiera a dónde debía ir para contabilizar el número de habitantes con que disponían para mano de obra y para conocer la fortaleza económica de la nueva provincia. Con arcilla, piedritas y palos, crearon moldes de los territorios conquistados para mostrar y reorganizar las características topográficas según los deseos del inca (Garcilaso de la Vega, 2007, libro 2, cap. 26; Hyslop, 1990, p. 27). Solo uno de estos moldes de arcilla sobrevive hasta hoy en el Museo Arqueológico de la Universidad de Cuzco (Lee, 1997, p. 103). Los incas idearon un plan para dividir el territorio según su ideología sociorreligiosa y política, y comenzaron a remodelar el paisaje cultural y sagrado con la construcción de diversas instalaciones. Las tierras del inca, y su religión, el culto al Sol, fueron establecidas de forma simultánea, y se impuso la obligación de proveer mano de obra para el cultivo de maíz, papaya, palta, entre otros productos (Schjellerup y otros, 2003, p. 373). No existía ningún lugar preincaico que llevara el nombre de Chachapoyas antes de que los españoles fundaran San Juan de la Frontera de Chachapoyas como pueblo administrativo provincial de la región en 1544. El que el corregimiento (distrito administrados por un magistrado real español) establecido en la provincia de Chachapoyas durante el periodo colonial consistiera de tres grandes grupos étnicos de los caxamarquillas y collai, los luya y chillaos, y los pacclas, sugiere que, en el momento de la llegada de los españoles, había por lo menos tres, sino más, curacazgos locales. Este complejo paisaje étnico puede haber sido una creación incaica. Ya he propuesto que, para reducir el riesgo de rebeliones, los incas segmentaron a la población local que, en muchos de los curacazgos más pequeños, se caracterizaba por una cultura material homogénea y por una identidad cultural común (Schejellerup, 1997, p. 35). Es también muy probable que, al mismo tiempo, impusieran el nombre de Chachapoyas a esta provincia con fines administrativos (Schejellerup, 1997, p. 35). 782
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx