escenario político regional. Esta nueva geografía ritual pudo promover y reproducir nuevas y desiguales relaciones sociales en la región; por tanto, la conquista, tanto simbólica como efectiva de los nevados por parte de los incas jugó un papel primordial (Jacob y otros, 2013, p. 298). En las quebradas altas del valle Calchaquí Medio hemos reconocido la presencia de ciertos elementos como peñascos naturales o bloques con petroglifos, (huancas) mochaderos, apachetas y arte rupestre de filiación tardía inca asociados a asentamientos del PDR y a infraestructura agrícola. En Tacuil, Mayuco (Punta Peña) y Quebrada Grande se han reconocido una serie de bloques con grabados de motivos abstractos de líneas serpenteantes unidas a depresiones circulares u ovoidales, cochas o cúpulas y peñascos naturales con aristas escalonados (Mayuco), que forman parte de los muros de las terrazas (Williams y otros, 2005)104 (figura 19.12). El «patrón abstracto de horadaciones y líneas» constituye una manifestación que tiene raíces locales y que es tomado y trasformado por los incas y que ha dado lugar a la variante compuesta o «motivo chakra», elemento clave asociado a la expansión y administración estatal inca hacia los Andes Centro Sur (Valenzuela, Santoro & Romero, 2004, p. 434). Debido en parte a su directa relación espacial con las áreas agrícolas, algunos de estos motivos fueron interpretados como la representación de campos de cultivos, cochas y acequias, a modo de imágenes votivas para la fertilidad de la tierra y la producción agrícola (Williams, 2008; Williams y otros, 2005). Es sugerente en la cuenca de Angastaco-Molinos la ausencia de este tipo de registro en una de las áreas agrícolas más grandes de la zona y con las evidencias más fuertes de presencia inca como es Corralito, pero sí se han reconocido en los aterrazados y sitios del PDR (pukara) o en sitios agrícolas cuyo origen se remontaría al Formativo (por ejemplo, Quebrada Grande). Esta situación apelaría a la estrategia estatal de una impronta iconográfica en sitios sin arquitectura ni presencia inca efectiva y una ausencia en sectores agrícolas con clara cronología inca. A esto sumamos la presencia de ciertos motivos icónicos en el arte para el periodo Tardío-Inca como el motivo escutiforme y el antropomorfo, figuras humanas ataviadas con túnicas decoradas o protegidas por amplios escudos o placas que aparecen en el cuello de las urnas, en los discos de bronce y en recipientes de calabazas pirograbadas; y, en algunos casos, como Antofagasta de la Sierra y el valle Calchaquí medio, estos motivos se emplazan en sitios con representaciones rupestres de periodos anteriores (Martel y otros, 2012)105. Las representaciones de 722
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