El imperio inka

densidad de sitios registrados al norte y sur de Molinos sugiere la hipótesis de que hacia el sur las poblaciones habrían asumido un carácter más disperso (Baldini & de Feo, 2000). El momento anterior a la incursión inca estuvo marcado por la emergencia de tradiciones locales, grupos étnicos o unidades políticas dentro de la llamada tradición santamariana y la aparición de un tipo especial de asentamiento: los pukara, de difícil accesibilidad. En las cuencas de Molinos y Angastaco se han localizado asentamientos locales con imponentes sectores fortificados como Tacuil, Peña Alta (Mayuco), Peña Punta, Fuerte de Gualfín, Pukara Cerro La Cruz, Pueblo Viejo, El Alto, La Angostura y Ellencot (Luracatao). Cabe indicar que la mayoría de ellos están localizados al interior de las quebradas de acceso a puna y solamente dos de ellos están asociados con sitios semiconglomerados en la base de los afloramientos y con extensas áreas agrícolas (figura 19.8) (Williams & Villegas, 2013). Un dato que surge de los documentos históricos tardíos (1653-1654) para el NOA es la explotación de recursos en distintos pisos y por diferentes grupos. La lógica de instalación en las quebradas altas estaría vinculada a una práctica de subsistencia y reproducción social asociada con el manejo estacional y altitudinal de estos espacios (Quiroga, 2010, p. 193). El invierno, además de ser el momento para la preparación de la tierra para reiniciar el ciclo agrícola anual, es una fecha fundamental que determina los movimientos altitudinales y el sustento de alimentos. Además, es probable que haya existido una interdigitación de terrenos discontinuos, que les permitía a las poblaciones compartir recursos a partir de un tejido de vinculaciones recíprocas cuya naturaleza desconocemos hasta el momento. 711

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx