El imperio inka

sitios con características defensivas localizados en puntos estratégicos como los de Palermo y Cortaderas Alto, ubicados ambos en la entrada al valle Calchaquí desde el norte (Gifford, 2003). Algunos investigadores sostienen que estos sitios fortificados instalados en una frontera norte del territorio de las unidades políticas del Calchaquí medio habrían protegido las cabeceras políticas y los centros poblacionales ubicados más al sur (Acuto, 1999). Los misioneros dicen que los incas temblaban ante el nombre de los calchaquíes y que los consideraban indómitos, fieros y «caribes» (Lozano, 1755). La tradición oral cuenta la política represiva que el Cusco debió utilizar para conquistar a los del valle Calchaquí, quienes se rebelaron dos veces contra los incas, y en represalia, se ordenó destruir a todos los moradores. Estas marchas y contramarchas en la conquista y ocupación de esta zona se demuestran en la superposición de edificios, después de un periodo de abandono (por ejemplo, Potrero de Payogasta) o la destrucción de huacas locales (como Los Amarillos en Jujuy y el Calvario de Fuerte Quemado en Catamarca) (D’Altroy y otros, 2000; Nielsen & Walter, 1999; Reynoso y otros, 2010). 704

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