El imperio inka

Por otra parte, desde la arqueología, en nuestro caso, los sitios del periodo Intermedio Tardío, si bien son diferenciables, no muestran —a nivel cerámico— más que pocos fragmentos muy pequeños y sin decoración. Esto no permite visibilizar la supuesta multietnicidad de la zona y menos aún, la relación local-inca. Respecto a la intención de resaltar que seguramente tenía el poder inca en la zona, este no fue absoluto. Debemos remarcar que lo que los arqueólogos vemos es el resultado —en este caso, una provincia consolidada bajo control imperial —. Así pues, según Schreiber (2001, p. 71), un resultado negociado no se muestra diferente de uno coercitivo. En términos generales, es urgente el estudio arqueológico profundo de las sociedades con las cuales el imperio tuvo que establecer el contacto y especialmente el del papel de los caciques o kurakas en esta relación. A nivel operativo y práctico, otra de las dificultades fue, considerando la perspectiva regional con la que se planteó hacer el estudio, no poder ingresar a zonas lejanas del piedemonte y yunga —sobre las cuales se tienen datos bastante concretos de sitios incas importantes—, debido a la proliferación de los cultivos de coca, que generan la desconfianza de la gente y su renuencia a que personas e instituciones ajenas a sus comunidades penetren en este territorio. Por ello, a nivel del piedemonte, y en cuanto al tema de frontera, se está partiendo principalmente de las fuentes escritas. Finalmente, en el tema de estimación de población, nuestro cálculo proviene del análisis de la Visita a Pocona, pero, para ser honestos, obtuvimos resultados diferentes de los cálculos de Schramm y del Río, posiblemente por la forma en que cada autor definió las «casas» e interpretó al grupo familiar (varias esposas, ausentes, etcétera). Asimismo, si bien el análisis químico de áreas de actividad para los silos en Pocona ha sido contundente en presencia de carbohidratos, no podemos asegurar que allí se almacenaba únicamente papa o maíz, o más bien coca, como quisiéramos suponer, puesto que aún no conocemos los residuos químicos que deja la coca, que es otro tema importante por investigar mediante la etnoarqueología y la arqueología experimental. AGRADECIMIENTOS Agradezco a Izumi Shimada la invitación a participar en este libro y a la Cooperación Sueca ASDI por el financiamiento del proyecto y a la 691

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