Adicionalmente, aunque la conquista tenía el objetivo de avanzar desde Samaipata hacia y más allá de la actual frontera entre Bolivia y Brasil, no contamos hoy en día con evidencia arqueológica que establezca si este objetivo se alcanzó o no. Esta es, por eso, una de las líneas de investigación por seguir en el futuro. Desde un punto de vista cronológico, parece estar claro que durante el reinado de Pachacútec, el Estado incaico se expandió hacia algún lugar entre el sur de Bolivia y el noroeste de Argentina. Según la cronología tradicional de John H. Rowe (1945, 1946), basada en la estimación realizada por Cabello (1951[1586]), el reinado de Pachacútec comenzó en 1438, por lo que todavía puede existir una diferencia entre las fechas de radiocarbono y la cronología histórica. Las fechas que manejamos actualmente nos indican que los incas llegaron a Cuzcotoro alrededor de 1438. Si esto se confirma en el futuro, deberíamos poder ubicar el comienzo de la expansión incaica un poco antes, probablemente alrededor de 1420. También podríamos entonces preguntarnos si una generación inca, correspondiente a los veinte años entre Huiracocha y Pachacútec, está ausente de la historia tal y como ha sido tradicionalmente establecida. Esta es una posibilidad que debería ser analizada en los próximos años. En cualquier caso, este estudio ha demostrado que establecer una analogía directa entre diferentes disciplinas tiene sus propios problemas. La idea de que el estilo de las cerámicas y la arquitectura inca apareció en la actual Bolivia solo después de la conquista incaica está siendo firmemente cuestionado, al igual que la idea de que el desarrollo del estilo de cerámica inca fue un proceso completamente interno en el valle del Cuzco. En suma, afirmo que, en un estudio verdaderamente multidisciplinario, los registros de diversas disciplinas deberían ser analizados de forma independiente para que arrojen sus propias conclusiones antes de intentar establecer una correlación y análisis interdisciplinario. Como ha propuesto Michael Smith: «Cuando dos registros son comparados, no debería confundirse ningún modelo compuesto resultante con los conjuntos de datos primarios independientes» (1987, p. 38). En otras palabras, al comparar conjuntos de datos de una disciplina con los de otra, deberíamos también analizar y ponderar su comparabilidad. Si usamos conjuntos de datos de una disciplina como modelos de analogía, debemos recordar las palabras de Max Black (1962, p. 223): «Un modelo analógico en cualquier uso y que se pretende científico, exige confirmación independiente. Los 645
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