sí debemos tener en cuenta que la muestra proviene de un poste de madera y, por tanto, no es totalmente comparable a las muestras de pasto de otros lugares. Aun así, varios ejemplos calibrados de contextos inca más antiguos en Oroncota y Cuzcotoro indican que estos pueden, de hecho, haber ocupado esta parte del sur de Bolivia ya en algún momento entre 1415 y 1450 d.C. (Alconini, 2002, p. 224; Pärssinen & Siiriäinen, 2003, pp. 191-192; Pärssinen, Siiriäinen & Korpisaari, 2003, pp. 40-49). Estas fechas son previas a lo que hubiese esperado. Aun así, las muestras derivadas de los edificios incaicos rectangulares en los territorios Caranga, Caracara y Atacama se corresponden bastante bien con nuestra nueva cronología del periodo incaico (Cruz, 2009; Kesseli & Pärssinen, 2005, pp. 400-401; Pärssinen, 2003a, tabla 2). CONTINUIDADES DE TIAHUANACO TARDÍO HASTA EL PERIODO COLONIAL TEMPRANO Lo más sorprendente quizá sea el reciente descubrimiento de huacos retratos del Tiahuanaco Tardío (1000 d.C.) en Pariti, una pequeña isla en la parte sur del lago Titicaca. Algunos retratos muestran tocados parecidos a los sombreros chuco descritos en textos coloniales y presentes en los dibujos de Guamán Poma (1987[1615], p. 169 [171]) (Korpisaari, 2006, fig. 5.21; Korpisaari & Pärssinen, 2005, fotos 17, 19-20). Más aun, según varios dibujos de Guamán Poma (1987[1615], pp. 270 [272], 293 [295], 324 [326]), otro grupo étnico en Collao, probablemente al que se refiere como pukina collas, usó gorras anchas tipo turbante. Nuevamente, similares tocados parecidos a turbantes se utilizaron en el periodo Tiahuanaco (figura 17.11). En este caso, sin embargo, lo más importante es un retrato que muestra un casco casi idéntico a los utilizados por los gobernantes incaicos en los dibujos de Guamán Poma (1987[1615] y Martín de Murúa (1962-64[1616]) (figuras 17.12 y 17.13). En la parte frontal, el casco tiene incluso la marca de un objeto desaparecido en el mismo lugar donde los incas colocaban el masca paycha, una insignia de autoridad y de dominio. Dichos cascos también están representados en algunos keros de madera de comienzos de la Colonia (Wichrowska & Ziólkowski, 2000), así como en los retratos reales de los reyes inca realizados por Antonio de Herrera (1991[1615]). Los descubrimientos de Pariti apuntan a antecedentes más o menos directos de estos tocados incas en la región del lago Titicaca —cuatrocientos años antes de que sucediera la conquista incaica históricamente registrada—. 638
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