En México, Michael E. Smith (1987, pp. 37-54) analizó registros etnohistóricos y arqueológicos de la expansión azteca y concluyó que los supuestos marcadores de artefactos de la conquista se extendieron a algunas regiones provinciales antes de la actual incorporación de estas regiones al Estado azteca. En una línea similar, Edward Calnek (1973) y Thomas Charlton (1973, 1981) han demostrado que los cambios de un periodo a otro no necesariamente suceden de manera simultánea según las secuencias históricas y arqueológicas mexicanas. Si estudiamos la cronología de las cerámicas y la arquitectura inca en relación con la de la historia de la expansión inca, la situación en los Andes parece en realidad haber sido bastante parecida. EVIDENCIA ARQUITECTÓNICA Y CERÁMICA DE LA EXPANSIÓN INCA EN COLLASUYU John H. Rowe (1944, p. 59) aplicó una analogía directa de la data histórica a la arqueológica al establecer una cronología de la expansión incaica. Presupuso que las cerámicas de tipo inca imperial que se encontraron fuera del distrito de Cuzco no podrían haber sido de una época previa a la conquista incaica y, por ende, anteriores al año 1450 en Collasuyu. Si bien existen algunas dudas sobre la exactitud de esta analogía directa (ver especialmente Meyers, 1975), esta premisa todavía es aceptada por muchos arqueólogos. Más aún, la misma analogía suele también ser aplicada a la arquitectura. Durante un proyecto multidisciplinario finlandés boliviano que se realizó en el sur del lago Titicaca y que comenzó a fines de la década de 1980, decidimos estudiar las secuencias culturales desde el periodo Formativo Tardío hasta la Era Colonial Tardía y la influencia del Estado inca en dicha zona. Nuestra idea básica era que no podíamos mezclar y confundir métodos, sino más bien utilizar métodos tradicionales de disciplinas como la historia, arqueología y antropología de forma separada para formar conjuntos de datos independientes. Los resultados fueron interesantes. Como hemos mencionado, al utilizar diversas fuentes históricas independientes, podemos afirmar que la conquista incaica llegó a la zona del Titicaca una generación antes de lo estimado por Rowe. Incluso antes, durante el reinado de Huiracocha, algunos contactos fueron documentados, entre ellos la presencia del rey colla Chuchi Cápac de la zona del lago Titicaca, en las bodas de Huiracocha en Cuzco (Pachacuti Yamqui, 1993[1613], p. 217). Aun así, este descubrimiento no altera la cronología 625
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx