confirmada por una fuente independiente (Colque Guarache, 1981[1575], pp. 237, 245-246, 249). En cualquier caso, durante el reinado de Túpac Yupanqui, sucesor de Pachacútec, la extensión del Estado inca prácticamente se duplicó como resultado de las guerras que llegaron hasta Santiago del Estero en el noroeste de Argentina y el río Maule en Chile central (Pärssinen, 1992, pp. 123-124, 128). Un poco más al noreste, en Antisuyu (una de las cuatro partes del Tahuantinsuyo), empujaron hacia la Amazonía por los ríos de Madre de Dios y Beni, cerca de lo que hoy es la frontera entre Bolivia y Brasil (Siiriäinen & Pärssinen, 2003; Pärssinen, Siiriäinen & Korpisaari, 2003). Otro caso muy interesante es el de Samaipata (ver a continuación): la discusión sobre si es que los incas continuaron sus conquistas hacia el este y norte ha sido apasionadamente debatida. EL CASO DE SAMAIPATA Según un mapa dibujado por Rowe (1946), Samaipata estaba situada en la frontera este del Tahuantinsuyo, cerca de la actual Santa Cruz de la Sierra (la sección más oriental del Bolivia). Hoy, es famosa por sus rocas esculpidas, que han sido declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por UNESCO y fueron estudiadas a profundidad como parte de un proyecto boliviano-alemán liderado por Albert Meyers (1998, pp. 59-86). Un texto basado en quipus de Capac Ayllu (2004[1569], p. 96) especifica que Sampaipata está ubicada en Chiriguanas. Este, a su vez, es un nombre genérico para el área que abarca desde los Andes orientales bolivianos hacia las llanuras del Chaco, habitado por indios guaraníes (chiriguano) y chané, así como por muchos otros grupos como los mataco y los todavía no clasificados copore y comiche (Julien, 1997; Pärssinen, 2003b, p. 76). La fuente más importante que delinea la historia de Samaipata en la época de los incas es la crónica del padre Diego Felipe de Alcaya, basada en fuentes previas recogidas por su padre y finalmente escritas en su forma actual alrededor de 1605. Ya publicada en 1906, todavía era desconocida para la mayoría de especialistas en los incas hasta la primera mitad de siglo XX. Según Alcaya, después de que los españoles conquistaran el Perú, el inca envió a uno de sus parientes a Samaipata para conquistar nuevas provincias. Este descendiente del inca era llamado Guacané y tenía permiso de utilizar el título de «rey» (Alcaya, 1906[ca.1605], pp. 125127), lo que probablemente se refiere al título apo en quechua. De otras 619
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