XIX nos puede ayudar a complementar o verificar las perspectivas o informaciones históricas. También tiene, sin embargo, limitaciones y debilidades, que incluyen sesgos en el muestreo y dificultades para comprender las creencias, identidades y la agencia de sus objetos de estudio. Desde finales de la década de 1970, la integración de la arqueología y la etnohistoria se ha convertido en una característica recurrente en los estudios incaicos (Murra, 1962; Murra & Morris, 1976). Esta incluye los esfuerzos por balancear la idealización que las élites incas tenían respecto a su imperio con lo que sucedía realmente en las provincias, lo que ha resultado esencial para comprender la unidad y diversidad que coexistían en el imperio. Las paradojas, dificultades y limitaciones mencionadas constituyen los retos intelectuales que han alentado el trabajo de los investigadores alrededor del mundo. De hecho, en las últimas décadas, los incas y su imperio han ocupado una porción desproporcionada de la atención del mundo de la arqueología. Su prominencia y popularidad es comprensible considerando sus impresionantes y, en muchos sentidos, incomparables logros materiales y organizacionales, la inmensa extensión física del imperio, la diversidad de las fuentes de información disponibles, el buen estado de preservación de su cultura material y su importancia simbólica para las naciones andinas modernas (Burger 1989; D’Altroy 1997; Schaedel & Shimada, 1982; Shimada & Vega-Centeno, 2011). Por su parte, la celebración del centenario del redescubrimiento de Machu Picchu por Hiram Bingham, así como la elección del sitio como una de las «nuevas» Siete Maravillas del Mundo, reavivaron también el interés por dicho lugar y por todo el Imperio incaico. Los estudios contemporáneos sobre los incas tienen un carácter dinámico e involucran a académicos de por lo menos de veinte países de todo el mundo que constituyen un grupo multidisciplinario, formado en arqueología, historia del arte y la arquitectura, ingeniería, geología, etnohistoria, lingüística, antropología física, entre otros. Existen publicaciones dedicadas exclusivamente al tema: Tawantinsuyu: An International Journal of Inka Studies comenzó en 1995 y es publicada por la Universidad Nacional Australiana de Canberra; la Revista Haucaypata, investigaciones arqueológicas del Tahuantinsuyo, con sede en Lima, nació en 2011, y, en el mismo año, se inició Inka llaqta, Revista de investigaciones arqueológicas y etnohistóricas inka, publicada por la Universidad Nacional de San Marcos, en Lima. Otro indicador de esta 6
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