La intensidad del tráfico caravanero interregional en el PIT y su relación con el turbulento clima político de la época puede apreciarse a través del estudio de los rastros dejados por esta actividad en las propias rutas, vestigios que son particularmente visibles en los desiertos que separan las áreas donde se concentra la población de los Andes del Sur. Un estudio realizado en más de un centenar de campamentos caravaneros (jaranas en quechua), asociados a cuatro corredores naturales de circulación que comunicaban el Altiplano con el desierto de Atacama a través de la Cordillera Occidental, revela que casi todos los pasos montañosos estaban activos en el PIT. La distribución de cerámicas diagnósticas de distintas regiones en estos paraderos indica que la red de circulación se encontraba segmentada en dos esferas «transversales» relativamente discretas (Río Loa-Norte de Lípez y Oasis de Atacama-Puna de Jujuy), un fenómeno que probablemente se relacione con las alianzas y enfrentamientos entre regiones propias del periodo (Nielsen, 2013). LA ORGANIZACIÓN DE LA GANADERÍA ESTATAL El desarrollo de una ganadería estatal probablemente comenzó en el territorio inca nuclear antes de la expansión imperial. Los estudios de Covey sobre este proceso en el Valle Sagrado muestran que durante el periodo 1200-1400 d.C. se abandonaron sitios más tempranos ubicados en la ecozona suni, y que en su lugar aparecieron asentamientos en cotas más bajas y más altas, asociados a la agricultura y al pastoreo, respectivamente. Esto sugiere el desarrollo de una estrategia agropastoril organizada a escala estatal, que articularía comunidades diferentes especializadas en la agricultura de fondo de valle y en el pastoreo de altura (Covey, 2006, p. 177). La posibilidad de fortalecer los recursos ganaderos a disposición del Estado debe haber sido una consideración importante en la estrategia de expansión inca desde el comienzo. Los camélidos eran fundamentales para la puesta en marcha del proyecto imperial. Primero porque los finos tejidos de fibra de alpaca (cumbi) eran obsequios importantes para sellar las alianzas con las autoridades y wak’as locales (Murra, 2002[1962]; Phipps en este volumen), por lo tanto, necesarios para montar la estructura política sobre la que descansó inicialmente el Tawantinsuyu, en la que predominaban formas de gobierno indirecto (ver Covey, D’Altroy y Pärssinen en este volumen). Segundo, porque el transporte de grandes volúmenes de bienes a largas distancias para abastecer el ejército o 578
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