El imperio inka

de relatos en contextos de ataque injustificado a la praxis profesional en arqueología. Desde la perspectiva de los estudios de momias, la evidencia forense sugiere que la joven y la niña del Llullaillaco fueron enterradas vivas, aunque en estado de inconsciencia inducido por asfixia, embriaguez o por mera exposición al frío (véase Reinhard & Ceruti, 2010). La posición de los cuerpos de las niñas revela un intento póstumo de conservación del calor corporal. El caso del niño es diferente, puesto que podría haber fallecido antes de llegar a la cumbre, como consecuencia de complicaciones vinculadas a la altitud extrema. Así lo sugiere la posición hiperflectada de su cuerpo, con las piernas sujetadas con sogas como si se intentase facilitar su transporte, además del hecho de que sus brazos caigan laxamente a ambos lados del torso (véase Ceruti, 2003). Recientes estudios de laboratorio mediante hisopado bucal han demostrado la presencia de sangre en los labios del niño. Dicha evidencia fue interpretada por la investigadora norteamericana como indicadora de una supuesta lesión interna en el cuerpo del niño, producto de la violencia del rito sacrificial, tal como lo explicara en el marco de un documental televisivo. Sin embargo, no se han advertido indicios de lesiones traumáticas en los estudios radiológicos del niño, considerando además que estas serían contrarias a las formas habituales no cruentas de los sacrificios incaicos. Por lo expuesto, cabe considerar que resulta más adecuado interpretar la presencia de sangre en la saliva del niño del Llullaillaco como evidencia de un edema pulmonar, lo cual vendría a apoyar la hipótesis planteada inicialmente acerca de la probable muerte prematura del niño por complicaciones ocasionadas por la altura (véase Ceruti, 2014b). CONSIDERACIONES El culto a la montaña en la civilización inca se plasmó en la institución de la Qhapaqocha, con su manifestación concreta en las ofrendas efectuadas en distintas cumbres de los Andes. Los sacrificios humanos y ofrendas realizados en las más altas cumbres eran precedidos por instancias procesionales desde la ciudad capital del Cuzco hacia la periferia del imperio. La mayor parte de los santuarios de altura de los incas se concentran en las montañas del Collasuyu y Cuntisuyu, la provincia meridional y la región occidental del Tawantinsuyu, el imperio de las Cuatro Regiones del Sol. 535

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