El imperio inka

consta de una manta de lana de guanaco, dos uncu o camisetas andinas, dos gorros o capacetes de lana fina, dos pares de sandalias de cuero, una honda, un cordón de cabellos humanos torcidos, un cordón múltiple, cuatro plumas rosadas unidas por un hilo, fragmentos de diversos trenzados, hilados y tejidos, un trozo de madera con la punta pulida y un roedor. Dada la edad adulta del individuo, la simplicidad de la ofrenda, la ausencia de estatuillas u otras ofrendas incaicas, y la desnudez parcial del cuerpo al momento del entierro, se considera que no debió tratarse de un sacrificio enmarcado en una ceremonia de Qhapaqocha típica. En su disertación doctoral, el arqueólogo norteamericano Thomas Besom (2002) interpreta la muerte del individuo de El Toro en relación con sacrificios de prisioneros referidos en las fuentes históricas. El monte Aconcagua, con sus 6962 metros de altitud, es la máxima elevación del continente americano (fig. 15.6). Una momia de un niño de época Inca fue descubierta accidentalmente por montañistas que recorrían el filo sudoeste del Aconcagua, en las inmediaciones del contrafuerte denominado Pirámide, a unos 5300 metros sobre el nivel del mar. Informado Juan Schobinger —entonces director del Instituto de Arqueología de la Universidad Nacional de Cuyo— se puso al frente de una expedición científica de rescate. El fardo funerario que contenía el cuerpo hiperflectado de un niño de unos 7 años de edad se hallaba inclinado y semienterrado por un desplazamiento de tierra en la pendiente del terreno. La momia poseía el cráneo roto por la erosión y la masa encefálica colapsada en su interior. Dentro del mismo relleno en que se encontrara la momia y su ajuar textil se hallaron y recuperaron seis estatuillas, tres antropomorfas masculinas de oro, plata y valva Spondylus (fig. 15.7), y las restantes representaban camélidos (Schobinger, 1995). 523

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