El imperio inka

Desde fines del siglo XIX se realizaron descubrimientos de momias de niños de época Inca en las altas montañas de los Andes (Ceruti, 1999). Las momias infantiles del monte Chañi y del nevado de Chuscha, en el noroeste de Argentina, fueron extraídas por buscadores de tesoros durante las primeras décadas del siglo XX. El cuerpo del niño del nevado del Plomo (fig. 15.1), en el centro de Chile, también fue bajado de la montaña por arrieros, a comienzos de los años cincuenta. Después de muchas peripecias y desencuentros, los cuerpos de los niños pudieron ser finalmente estudiados por equipos de investigadores liderados por arqueólogos profesionales. El nevado de Chañi es un majestuoso macizo granítico de casi 6000 metros de altitud que aflora en el límite entre las actuales provincias de Salta y Jujuy, en el norte de Argentina. Hacia 1905, una momia infantil con ajuar de estilo incaico fue extraída de su contexto funerario en el marco de una campaña militar encabezada por un teniente de apellido Pérez (Beorchia, 1985, pp. 68-69). El cuerpo del infante se encuentra actualmente desecado y fragmentado en distintas piezas, sin que haya sido posible determinar el sexo; se estima en alrededor de cinco años la edad al momento de su muerte. La momia forma parte de la colección del Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires, donde se encuentra depositada junto con lo que queda de su ofertorio (Ceruti, 2001). Ceruti tuvo oportunidad de mapear en forma preliminar el santuario de la cumbre y las estaciones intermedias en sucesivas ascensiones al Chañi (Ceruti, 1997 y 2007). El nevado del Chuscha se encuentra ubicado en el límite entre las provincias de Salta y Catamarca, en el noroeste argentino. Hacia 1922, fue ascendido por dos baqueanos buscadores de tesoros, quienes extrajeron de 515

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