El imperio inka

aunque estos no pueden haber sido conocidos por Betanzos ni sus informantes incas. La centralidad suprema del inca se enfoca en su rol en su sociedad, el centro sagrado del Cuzco como un microcosmo y el «centro del centro», la morada de los dioses y de los antepasados, así como el punto focal de, finalmente, el universo. El soberano vivo está inextricablemente vinculado con este centro como transmisor entre el pasado, presente y futuro, entre ancestros, los dioses y su propia conversión en ancestro en una suerte de eje mundial (axis mundi). Sus actos no son simple propaganda o autoengrandecimiento, sino los pasos necesarios hacia la ancestralidad. Ancestralidad aquí se entiende como un concepto básico que se refiere a la conversación de las personas sociales exaltadas que, a través de la muerte, adquieren supuestamente «nuevas cualidades» al acercarse en identidad al Dios Sol. Esta cercanía permite un nuevo nivel de comunicación con sus respectivas sociedades vivas a través de un medio (el inca viviente), un diálogo que también debería resultar en la trasmisión de bienestar social, lo que solo sucede si los rituales necesarios son estrictamente respetados. Estas atenciones rituales son en cierto sentido reflexiones exaltadas de las que recibieron durante su tiempo de vida. El caso de Pisac, en cuanto parece confirmar estos conceptos, difícilmente puede ser una excepción. Aun así, necesitaríamos un acercamiento más sostenido para poder establecer una generalización, lo que requeriría información adicional para especificar los rituales asumidos y, en este sentido, el componente necesario de actividades rituales humanas practicadas en este lugar particular del paisaje que perciben y, en consecuencia, modifican. Aunque esta información parece existir, desafortunadamente no se plasma en las publicaciones. Por ello, en vez de discusiones interminables sobre problemas filológicos e historiográficos, se necesita un acercamiento más sofisticado a las cuestiones vinculadas a la muerte y a la ancestralidad, presentadas en las fuentes del siglo XVI, para poder captar toda la complejidad que parece caracterizarlas, especialmente en el caso del inca o los capaccuna. Las interpretaciones previamente presentadas requieren una evaluación más completa que contemple análisis cuidadosos que incluyan otras fuentes apenas mencionadas. BIBLIOGRAFÍA 506

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