fortificada por la huaca (en la forma del Canal 4, conectado con las rocas esculpidas) y el Dios Sol en el Templo del Sol (Intihuatana) donde las elaboradas instalaciones hidráulicas son talladas en las rocas antes de que ingrese al sector agrícola. Esta interpretación implica una suerte de historia cosmogónica de los ciclos materializada y relacionada con la luz y la oscuridad, el nacimiento y la muerte (o regeneración), la centralidad (huaca) y diversas instalaciones de piedra con distintas mamposterías y colores, así como construcciones utilizadas para líquidos y agua «natural» convertida en agua «cultural», la que cumple múltiples roles en el ordenamiento del espacio. El paisaje generado es también una suerte de cosmograma o microcosmos. Esta interpretación más amplia es coherente con la lógica ritual enfocada en la persona del gobernante en el Cuzco. Así, no queda duda de que el inca como señor o dueño de esta «finca» también se manifestaba materialmente en este lugar que sus habitantes previos, probablemente el grupo étnico llamado cuyos, ya habían utilizado como lugar de entierro y santuario. La reconfiguración total del paisaje local por Pachacútec, entonces, sugiere una postura política en el sentido de que sustituye el culto anterior por el culto al Sol y a sí mismo, donde el Templo del Sol (Intihuatana) manifiesta su victoria y la del Sol. Aun así, como hijo del Sol, su rol es mucho más trascendental que el del líder militar que destruye a su enemigo. Su tumba, probablemente un cenotafio, es el punto focal del origen cosmogónico, así como el origen del agua y de su ciclo de muerte y regeneración que se materializa en los diferentes segmentos de los cursos del agua en el sitio. En su parte final, la asistencia y aprobación de los dioses se manifiesta en una apoteosis que involucra el paisaje más amplio como imagen del cosmos, todo ello apuntando al centro cosmológico que es el Cuzco. CONCLUSIONES Las interpretaciones presentadas en este artículo, elaboradas sobre básicamente una fuente escrita y un sitio arqueológico, son susceptibles a críticas, aunque estas lecturas parecen revelar una lógica ontológica de ciclos rituales presentada por los informantes de Betanzos. Esta lógica puede ser difícilmente explicada como una mezcla entre una mirada europea y otra no europea, a pesar de que este refleja algunas ideas congruentes de la realeza divina del Viejo Mundo, sobre todo en la naturaleza de los rituales y su compleja imaginería que de cierta forma son comparables con los conceptos del Antiguo Egipto (ver Kaulicke, 2000), 505
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