CONCEPTOS INCAICOS DE VIDA, MUERTE Y CULTO A LOS ANCESTROS Peter Kaulicke INTRODUCCIÓN Desde hace unos 500 años, se ha mantenido la fascinación por la violenta confrontación y enfrentamiento en un territorio prácticamente desconocido entre los europeos del siglo XVI y los incas y su complejísimo imperio, así como por las consecuencias que estos eventos generaron. Durante este prolongado periodo, se crearon innumerables y diversificadas imágenes de los incas (ver capítulo por Amino). Estas fueron el resultado de la tendencia a la idealización de modelos políticos europeos superpuestos, cambiantes y usualmente utópicos o, por otro lado, de las supuestamente viables alternativas indigenistas (pronativas). La construcción de estos enfoques no estuvo guiada por el deseo de conocer al otro, sino de utilizarlo con propósitos distintos, principalmente políticos. El resultado es una mezcla perturbadora de especulaciones fantásticas e hipótesis no comprobadas sobre los pobladores nativos. Solo recientemente se han planteado acercamientos más serios. Se trata de estudios enfocados en fuentes más o menos directas: los documentos del siglo XVI y XVII producidos por los españoles criollos y mestizos en un mundo colonial, el «Nuevo Mundo», que atravesaba cambios acelerados que afectaban a todos los habitantes del antiguo Imperio inca (ver capítulo por Salomon). Más recientes aún son los acercamientos que buscan comprender la cultura material, a menudo influenciada por interpretaciones historiográficas al tomar las fuentes escritas. Los principales enfoques están relacionados con el historicismo norteamericano y su figura principal, John H. Rowe (19182004), así como sus múltiples seguidores; el funcionalismo representado por John V. Murra (1916-2006), también con muchos discípulos; y el estructuralismo holandés, aplicado por Reiner Tom Zuidema (nacido en 1927). Los tres son conocidos como etnohistoriadores, un término que nace del híbrido entre la historia y la antropología y que se refiere al estudio de las poblaciones colonizadas «sin historia propia». Con la 484
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