(…) salió a la plaza y mando que luego fuesen quitadas las tierras de coca y maíz al sol y a los demás bultos de los señores que eran muertos y las de su padre Huayna Capac todas las cuales aplicó para sí diciendo que el sol ni los muertos ni su padre que ya era muerto no comían y no comiendo que él las había menester lo cual fue muy aborrecible a los señores (Betanzos, 1996 [1551-1557], Parte II, Cap. I, p. 189). La reacción de los demás señores inca sugiere que, aunque las fincas eran consideradas inalienables, podían ser —y obviamente eran— arrebatadas de sus dueños reales. MACHU PICCHU: CÓMO ENTENDER UNA FINCA REAL Machu Picchu (ver fig. 13.6), uno de los sitios incaicos más conocidos por los turistas, es también un buen ejemplo de cómo los expertos utilizan una variedad de recursos para analizar las fincas reales incaicas. Su ubicación al final de un ramal en una colina relativamente pobre en recursos significó que, por cerca de cuatrocientos años después de la conquista española, el sitio fuese poco perturbado por forasteros o por la pequeña población residente de agricultores. Hiram Bingham y su equipo documentaron la arquitectura sobreviviente en fotos de inmensa importancia, pues muestran detalles de la construcción usualmente perdidos en sitios más accesibles (Bingham, 1913, 1930). Más aún, en el sitio se encontraron objetos y restos óseos que, de manera excepcional entre los sitios incaicos cercanos a Cuzco, permanecieron in situ hasta la visita de Bingham. El reciente análisis de estos restos por parte de arqueólogos y antropólogos físicos nos ha permitido comprender mejor el sitio (por ejemplo, Burger & Salazar, 2004; Verano, 2003; Burger, Lee-Thorp & van der Merwe, 2003; ver también capítulo 4 por Shinoda). 471
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