caso de los asentamientos de Pachacútec, ver Rowe, 1990), estaban ubicadas en un valle mucho más cálido y húmero que la capital incaica. Con la creación de las terrazas y obras de riego, las fincas del valle del Urubamba eran lugares especialmente adecuados para el cultivo del maíz, producto que se disfrutaba tanto como alimento como en forma de cerveza. No tenemos cifras de producción contemporáneas para los territorios de las fincas, pero sí evidencia indirecta de que la cantidad de bienes producidos era sustancial. Por ejemplo, los sistemas de terrazas asociados con una finca de Huayna Cápac (uno de los últimos reyes inca) en Yucay en el valle del Urubamba, al norte de Cuzco, incluían el masivo grupo de terrazas (Niles, 1999, pp. 208-231) que se puede observar en la figura 13.1. El campo más grande tenía un área de más de 70 000 m2 y el sistema era abastecido con la irrigación obtenida de un profundo canal que dividía un camino de ingreso. La importancia económica de dichos campos es reforzada por la presencia de complejos de almacenes en pendientes elevadas, y fáciles de monitorear, que miran hacia las tierras de la finca (Niles & Batson, 1999). Por ejemplo, grupos relativamente pequeños de almacenes largos y rectangulares están construidos sobre los acantilados de Ollantaytambo mirando a los palacios que fueron construidos por el antiguo gobernante imperial, Pachacútec (abuelo de Huayna Cápac), y utilizados también por el gobernante posterior a la conquista, Manco Inca, durante su pelea contra los españoles (ver Protzen, 1993) (ver figura 13.2). Los masivos almacenes asociados con las fincas de Huayna Cápac y Túpac Yupanqui muestran un diseño similar pero aumentados en escala, en el caso más grande, hasta un plano de aproximadamente 65 m X 3.4 m, como puede verse en la figura 13.3. El enorme tamaño y número de estos almacenes y de otros nos recuerda la importancia que estas fincas tenían para la economía real (Niles & Batson, 1999; Huaycochea Núñez de la Torre, 1994). 461
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