El imperio inka

investigadores usualmente conciben los asentamientos incaicos como sitios-tipo, debemos siempre recordar que estos eran inherentemente flexibles y podían por lo tanto incorporar múltiples funciones según lo que se necesitara en un determinado momento y lugar, para servir de la mejor manera posible las cada vez mayores necesidades del Estado inca. Santuarios Para los incas, la sacralidad podía encontrarse en lugares y objetos especiales, y estaba también asociada con personas y actividades específicas. Por ello, construyeron una variedad de estructuras y complejos que podrían ser llamados «santuarios». Estos lugares podían ser asentamientos separados, como en Raqchi, al sur del Cuzco, construcciones exclusivas ubicadas dentro de una geografía sagrada, como en la Isla del Sol, o estructuras incaicas incorporadas a un centro sagrado mayor (panandino), como Pachacamac. Todos estos son descritos por fuentes coloniales como importantes santuarios incaicos. Pero los incas tenían también santuarios urbanos, como el Coricancha en Cuzco, así como en zonas remotas de las alturas, como las plataformas en donde realizaban ofrendas sagradas a los Apus, o montañas sagradas. Esta variabilidad en la forma y actividad de los asentamientos, sumada a la ausencia de conocimiento sobre el tema, ha truncado nuestro entendimiento de los santuarios incaicos. PAISAJE La Pachamama, o Madre Tierra, fue muy venerada por los incas. En este sentido, para entender la arquitectura incaica, debemos volver a mirar el paisaje, que es donde la arquitectura inca comienza y termina. Muchas características del paisaje, como las montañas, lagos, cataratas, ríos, formaciones rocosas, entre otras, eran sagradas para los incas. Su respeto y veneración de la Madre Tierra se refleja de diferentes maneras en su arquitectura y en los planos de los sitios. Inclusión Los incas hicieron que su arquitectura y sitios miraran hacia ciertos aspectos sagrados del paisaje. Por ejemplo, la ventana central de llamado con frecuencia Templo de las Tres Ventanas, en Machu Picchu, enmarca perfectamente la cima del Putucusi, una montaña al otro lado del río y sobre la que existe una plataforma ceremonial (fig. 12.15) (Julien, 1990). 449

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