por los incas, desde ropa hasta comida y finos trabajos en metal, no resulta sorprendente que hayan inventado una diversidad de estructuras de almacenamiento, cada una vinculada a las condiciones específicas que necesitaban para almacenar distintos bienes. Función de las construcciones Además de la forma, otra manera de analizar los edificios incaicos es según su función. Como vimos antes, una misma forma de edificio podría haber servido de morada simple en un contexto y de templo, en otro. Como Craig Morris escribió alguna vez En términos generales, la investigación de la función involucra algún tipo de analogía con culturas etnográfica e históricamente conocidas. Sin un entendimiento ampliamente aplicable de la función de bienes materiales producidos culturales, nos basamos con frecuencia en el sentido común y en interpretaciones más bien post-hoc de materiales tan alejados del presente que no existe una fuente de evidencia directa de su uso (1971, pp. 135-136). Las excavaciones arqueológicas combinadas con evidencia histórica sin duda ayudan a identificar la función de una construcción, aunque los resultados pueden no ser inequívocos. Existen, por ejemplo, muchas referencias a acllahuasi, los conventos de las mamaconas o mujeres elegidas (o «vírgenes del sol»), en los primeros documentos españoles, aunque estos no nos ofrecen muchos detalles que podamos comparar con los restos arquitectónicos existentes hoy en día. De Hatuncancha —la acllahuasi reconocida como tal en Cuzco— solo permanecen algunos de sus muros exteriores. Garcilaso de la Vega, que afirma haber visto la acllahuasi en algún momento antes de 1570, señaló que una de las características excepcionales de esta construcción era un corredor angosto que recorría por el largo del edificio y que daba acceso a las múltiples habitaciones en cada lado. Al final del corredor había un cuarto para las vírgenes del Sol al que nadie más que ellas podía ingresar (1976, lib. IV, cap. II, p. 177). Parece estar bastante claro que, entre los deberes de las mujeres elegidas, se encontraba la producción de textiles finos y de chicha o cerveza de maíz. Basándose en su descubrimiento de implementos de tejido y fragmentos de cerámicos de gran tamaño en un complejo específico en Huánuco Pampa, Morris y Thompson propusieron tentativamente que este compuesto podría haber sido un acllahuasi (1985, pp. 70-71). Consideró que el estricto control del acceso al complejo apoyaba esta hipótesis. Con 436
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