idénticos y completos. No se observa ningún hilo suelto que indique la mano del artesano ni del proceso con que fue fabricado. Las características físicas de la tela cumbi contribuyeron con el significado de las piezas y fueron culturalmente reconocibles. Después de la Conquista, los tejedores de tapicería, especialistas entrenados por los cumbicamayoc incaicos, continuaron por años con la producción de prendas de tapicería fina, si bien los administradores españoles notaron una caída en la calidad del tejido. El virrey Francisco Toledo, quien en la década de 1570 encargó a sus censistas la tarea de registrar los tejedores cumbi durante las visitas que condujeron por toda la región, notó también una reducción en el número de maestros tejedores (Toledo, 1986, p. 25). Aunque buscaba identificar a los especialistas en tejido fino, simultáneamente también promulgó leyes en 1575 que, bajo la autoridad del rey de España, prohibían el uso de prendas de estilo inca73. Estas prendas —notablemente el uncu o túnica— tenían una larga historia en los Andes y llevaban, en su diseño y manufactura, aspectos de su identidad que los españoles buscaban negar. Estas prendas fueron modificadas después de la conquista por una serie de leyes y ordenanzas que regularon su diseño. Especialmente aquellas asociadas con la imagen de la realeza estuvieron sujetas a escrutinio, aunque, al mismo tiempo, fueron incorporadas al teatro de la vida colonial andina. Fueron usadas intencionalmente, en la presentación pública de una identidad «inca», autorizadas por la iglesia y los funcionarios políticos, y utilizadas en las procesiones religiosas como Corpus Christi, así como en festivales seculares (Dean, 1999; ver figura 22). En los siglos XVII y XVIII, el uso de estas túnicas en dichas celebraciones fue registrado en muchas de las pinturas de la época; por ejemplo, en la serie del Corpus Christi en la parroquia de Santa Ana en el Cuzco (hoy el Museo Arzobispal del Cuzco) y en la pintura del ingreso del virrey Morcillo a Potosí el 25 de abril de 1781 (Museo de las Américas, Madrid)74. El registro del uso de estas túnicas en las procesiones ayuda a ilustrar su función social en la sociedad colonial: las túnicas conservadas de este periodo nos ofrecen evidencia tangible del proceso de transformación en la cultura material75 (ver figura 19.1 en este libro). Si bien los ejemplos existentes de uncus de principios de la Colonia son estructuralmente casi indistinguibles de sus contrapartes previos a la Conquista, sí son diferentes, sobre todo en su diseño (Phipps, 2004a; 2005). La rápida incorporación de elementos españoles no se limitó a los 406
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