constructores aprendieran ese estilo de construcción para hacer lo mismo en Cusco (Cobo, 1964 [1653], p. 82). Lo más importante aquí no es si las paredes del Cuzco fueron realmente una copia de lo que el inca vio en Tiahuanaco, sino, más bien, la su afirmación del cronista de que esto fue lo que Pachacútec ordenó e hizo. Y aunque uno puede, por supuesto, constatar que existen ciertas similitudes vagas entre las ruinas de Tiahuanaco y las construcciones incaicas (por ejemplo, la precisión con que encajan las piedras entre sí), lo crucial aquí es la afirmación de que dicha conexión histórica existe. El pasado mítico, representado por las ruinas de un lugar sagrado, se entiende como generativo de lo que los incas construyeron en el presente. El estilo de los muros y la arquitectura inca claramente planteaban una analogía visual con Tiahuanaco, considerada por los incas como el verdadero lugar de su mitohistoria. Más importante aún, esta analogía histórica nos permite entender que los muros incaicos, que podríamos haber visto simplemente como un grupo de piedras mundanas y poco comunicativas, estaban en realidad cargados de gran importancia (Dean, 2010; Cummins & Mannheim, 2011). Uno de los grandes logros estéticos y técnicos de la planificación y arquitectura de los incas fue la forma en que estas eran animadas por el agua canalizada que fluía a través de sus estructuras (Sherbondy, 1982, 1992 y ver capítulo 12 por Nair y Protzen). Sitios como Tipón, al sur de Cuzco (fig. 10.30) y Machu Picchu, hacia el norte, son atravesados por hermosos canales y pasajes de agua que se dividen rítmicamente en secciones de dos o tres arroyos que luego se vuelven a juntar en uno y fluyen siguiendo el movimiento cósmico del líquido dador de vida (Sherbondy, 1982, 1992; Cummins & Mannheim, 2011). Otro ejemplo, que ya hemos mencionado, es el de los dos ríos, el Huatanay/Saphi y Tullumayu, que descendían de las montañas que están por encima del Cuzco y marcaban los límites sagrados de la ciudad. Estos cursos de agua eran utilizados en los rituales incaicos (ver la discusión relevante por Schjellerup en el capítulo 21), siendo el más importante de ellos Mayucati, sacrificio ritual que se realizaba en diciembre (que es cuando la temporada de lluvia comienza en gran parte de los Andes peruanos) y reunía los restos de todos los sacrificios que se habían hecho en el año. Simultáneamente, una serie de represas se construían en los ríos58. Con la ruptura de las primeras represas, el agua se abría paso, reventando todas las demás represas y cobrando cada vez más fuerza hasta llegar a Cuzco arrastrando los residuos de todos los sacrificios del año (Cristóbal de 361
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