El imperio inka

chullpas, eran tumbas de piedra y adobe sobre el nivel del suelo que fueron construidas en la zona sur del Tahuantinsuyo, las más famosas en la región de río Lauca en Bolivia. Todavía es posible ver hoy las chullpas de los Carangas aimaras en la zona. Muchas de sus superficies están pintadas con diseños evidentemente derivados de los uncus incaicos (figs. 10.27 y 10.28). Una de las chullpas está pintada con diseño muy similar al del uncu del «décimo Inca», Túpac Yupanqui (ca. d.C. 1476-1495), quien conquistó dicho territorio, como se muestra en un retrato de fines del siglo XVI (Gisbert y otros, 1996, pp. 44-50; cf. capítulo 17 por Pärssinen). Gisbert sugiere —considero que, de manera correcta— que los diseños pintados en las chullpas de los Carangas representan a los mallcus (curacas) aimara que aceptaron el dominio incaico y fueron enterrados en estas estructuras (1996, p. 49). Entre otras cosas, los diseños abstractos pueden haber representado la alianza histórica forjada entre el inca y los ancestros que allí descansaban. Más aún, un par de queros estaban empotrados en los muros sobre la entrada a las cámaras, queros que muy probablemente fueron también entregados por el inca. Las estructuras, por ello, eran más que los sitios funerarios de las etnias locales. Como sugiere Tom Abercrombie (1998, p. 182), es posible que las chullpas pintadas hayan sido el modelo emblemático de los incas, decorados como un mosaico de tocapus tridimensionales sobre el paisaje del Tahuantinsuyo. Ellos y los cuerpos de los ancestros que allí se encontraban, cubiertos con unucs incaicos, ayudaban a recordar —o, mejor aún, personificar— narrativas mítico-históricas locales que los vinculaban con la historia mayor del Tahuantinsuyo. 356

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