La plaza también marcaba la división social de la ciudad incaica, que estaba dividida en dos partes, Hanan y Hurin Cuzco, o Cuzco alto y bajo (ver capítulos 8 y 14 por Earls y Cervantes, y Kaulicke, respectivamente). Aquí la división no estaba delimitada por ninguna característica física, como un río, sino por la zona que uno ocupaba en la ciudad, por encima o por debajo de una línea imaginaria que atravesaba el centro de la plaza. Esta división corría perpendicular a la división sociopolítica que establecía el río que partía las plazas. Lo que es más importante, esta segunda división demostraba cómo los residentes incaicos (Hanan y Hurin) se acomodaban en la plaza durante los banquetes rituales diarios, así como durante las demás celebraciones religiosas de importancia. El banquete era organizado alrededor de los asientos de las momias de los Sapa Incas de cada una de las diez familias reales o panacas. Cinco momias pertenecían a los clanes incaicos del Hanan Cuzco, mientras que otras cinco eran de Hurin Cuzco. Se sentaban en dos filas y mirándose, de tal manera que la fila de Hanan estuviera en la parte alta de la ciudad que miraba hacia el sur 341
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