El imperio inka

los incas. Hasta tiempos muy recientes, los investigadores de las ciencias sociales han visto a los procedimientos administrativos y de la contabilidad como uno de los temas menos creativos —aunque indudablemente esenciales— a los que uno puede abocarse en el estudio de cualquier sociedad, antigua o moderna. Es como si, al tratar con dichos temas, uno estuviera limitado al lado más aburrido de la «ciencia lúgubre»: ¡la economía! Sin embargo, desde el innovador trabajo de Michel Foucault, especialmente sus escritos vinculados a lo que denominó la «gubernamentabilidad» de la Europa del siglo XVI y XVII, ha aumentado el reconocimiento de que los sistemas estatales de poder y autoridad están, de hecho, en los regímenes procesales y prácticas discursivas de la administración y la contabilidad. La observación clave en el enfoque de Foucault quizá sea que la administración y la contabilidad son los marcos institucionales de las formas disciplinarias de sistemas del poder en los que la vida social está fuertemente impregnada de procedimientos estandarizados (por ejemplo, censos y reportes), rutinas, normas discursivas (que se refieren de forma estandarizada y formulaica a esto o aquello) y que todo esto constituye la realidad práctica de los regímenes de vigilancia y control. Como ha sostenido Stewart, Foucault reconoció tres componentes primarios de la disciplina contable y la vigilancia: «la observación jerárquica (inspección y vigilancia continua); juicio normalizador (una penalidad correctiva en lugar de esencialmente retributiva); y examinación (una combinación de observación de corrección)» (Stewart, 1992, p. 62). Habiendo ofrecido en este artículo un resumen del intenso y centralizado programa de educación y entrenamiento al que estaban sometidos los responsables de los quipus, además de la organización jerárquica del sistema administrativo en el que operaban los contadores, podemos comenzar a entender la función vital de la contabilidad en el ejercicio del poder del Estado incaico. Al llevar sus registros con cuerdas al campo y desplegar estas elaboradas construcciones en las plazas de los pueblos, narrando al pueblo reunido las categorías, clases y números que constituían dicha comunidad, los khipukamayuq y sus registros con cuerdas anudadas —representantes locales de los incas— se convirtieron en fuentes de identidad y legitimidad de dicho grupo de personas a los ojos del Estado. Sin embargo, en cuanto finalmente entendemos y caracterizamos los procedimientos y procesos específicos (por ejemplo, de la conquista a la alianza) de la extensión del poder y la influencia de Cuzco a través de los 313

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