El imperio inka

unidas». Las cuatro partes en cuestión eran Chinchaysuyu, Antisuyu, Collasuyu y Cuntisuyu. En el corazón de esta organización cuadripartita se encontraba la ciudad capital de Cuzco, ubicada en el extremo sureste de lo que hoy es el Perú. Cuzco era el centro del poder y autoridad del Imperio incaico. Era allí donde el rey inca —el Sapa Inca («único inca»)— reinaba en su corte junto a su coya, la reina. El aparato administrativo en Cuzco estaba compuesto por descendientes directos o colaterales de los 10 a 12 reyes incas que gobernaron la ciudad en lo que fue un periodo sorprendentemente breve para un imperio tan importante. En la cima de la jerarquía administrativa de Cuzco y el imperio se encontraban los incas. El cronista indígena Guamán Poma de Ayala (1980[1615], pp. 330-336 [359364] detalla cómo varios funcionarios satisfacían las necesidades e intereses diarios del rey en la corte. De forma más inmediata, el inca era atendido por un secretario (Yncap cmin quipococ, «aquel que lleva el registro de las palabras del inca»), un contador y tesorero principal (Tawantin Suyo runa quipoc Yncap, «aquel que lleva el registro de las personas y bienes del Tahuantinsuyo») y un consejo de cuatro grandes señores, o apus, cada uno de los cuales era responsable frente al inca por los asuntos en uno u otro de los cuatro suyus del Tahuantinsuyo. Los apus formaban lo que Guamán Poma llamaba el «Consejo Real», el cual estaba atendido por un secretario, el Tawantin Suyo capac Yncacanap cimin quipococ («aquel que lleva las palabras del inca y de los señores/apus»). Estas eran las principales autoridades en el corazón de lo que podríamos llamar el «gobierno civil» de la capital incaica. Sin embargo, lo que clasificamos como asuntos civiles, por un lado, y asuntos religiosos, por otro, nunca estaba completamente desvinculado del arte de gobernar de los incas. Es en este sentido que nuestra definición de la administración civil incaica debe incluir al sacerdote principal de los incas, o Villac Umu, además de la jerarquía de funcionarios que supervisaba Cuzco y el imperio. Además de las principales dependencias y cuerpos administrativos de la capital, es importante considerar una institución, el llamado sistema ceque, en torno a la que se organizaban todas las actividades diarias del Cuzco (Zuidema, 1964; ver capítulo 8 por Earls y Cervantes). Los 41 (o 42) ceques que conformaban este sistema eran alineamientos (invisibles) de lugares sagrados —llamados huacas— ubicados en la ciudad y sus alrededores inmediatos; estos eran los sitios en los que habían sucedido eventos de importancia en la formación de la capital antigua. Cada una de 292

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