29 La relación entre la tasa de crecimiento de las cosechas y las diferencias de la temperatura ambiental se conoce como el «Coeficiente Q10», que mide la relación entre las tasas de crecimiento a T + 10º C y a Tº C. en condiciones normales su valor es cercano a 2 (Earls, 2006a, pp. 131-135). 30 El deseo por consolidar y mantener el orden social en medio de tal incertidumbre mediombiental ha conducido al pensamiento creativo en la sociedad andina y en el aparato estatal. Muchas tecnologías agrícolas —sistemas de irrigación, reservorios, andenes, campos elevados— contribuyen a controlar el riesgo. Prácticas andinas tales como la dispersión de campos, los cultivos simultáneos de múltiples cosechas, el manejo de calendarios agrícolas paralelos, el uso de zonas de producción, etcétera, son estrategias tecnológicas de control de riesgos. Otro aspecto es la observación generalizada de indicadores astronómicos meteorológicos y biológicos para pronosticar el tiempo (Goland, 1993; Golte, 1980; Orlove y otros, 2000, Trawick, 2002). 31 Evans y Winterhalder (2000) han realizado un análisis generalizado de la radiación solar como rasgo agronómico en relación con la productividad agrícola en los andenes. Notan que la mayor parte de los investigadores los tratan como factores secundarios o epifenomenales. 32 La humedad relativa y las temperaturas del aire cerca de la superficie también fueron registradas para cada lugar, pero con grandes inexactitudes debidas a los instrumentos utilizados. 33 IS35: los días de aumento de grados son una medida del calor acumulado por una planta diariamente. Esto se calcula sumando las temperaturas diarias promedio por encima de una temperatura base específica necesaria para el crecimiento de la planta. Para el maíz la temperatura base es 10ºC. 34 Análisis previos han mostrado que durante la estación seca la radiación solar es el principal determinante de las temperaturas del suelo a lo largo del sistema, a excepción de las terrazas húmedas SI (Earls, 1989, pp. 243-249). 35 Hacemos un análisis más exhaustivo del estudio de Wright y otros (2011) en un trabajo en preparación. 36 Urton ha descrito una fórmula local algorítmica del orden celestial andino en una comunidad moderna, resaltando la insistencia de los campesinos en que no se puede entender el cielo si no se comprende primero la tierra (Urton, 2006). 37 En la China antigua, los distintos Estados que componían la dinastía Zhou tuvieron sus propios métodos para decidir sus días y meses intercalados. La consiguiente desarticulación del sistema podría haber contribuido a las disrupciones de los Estados guerreros. La subsecuente dinastía Qin introdujo un calendario sistemático global que estandarizaba la intercalación. En Roma, problemas similares (los «años de confusión») precedieron el establecimiento por parte de Julio César del calendario juliano en el año 46 a.C. Hay evidencia de convulsiones políticas análogas en el desarrollo del calendario inca (Earls, 1986). 38 Cerrón-Palomino (2011) indica que ambos nombres fueron incorporados al quechua desde la palabra mora, de la hoy extinta lengua puquina, en la cual tuvo, además, la connotación de «centro». 286
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