El imperio inka

En ambos niveles de escala, la estructura del mapeo entre los órdenes celestiales y terrestres fue replicada y definida en la organización espacial y temporal de los ciclos de peregrinaje. Los sitios definitorios son Vilcanota, Huanacauri, Cuzco, Quiancalla y Ollantaytambo. Forman una línea casi recta desde el punto del naciente del solsticio de diciembre (verano) al sureste, hasta el poniente del solsticio de junio (invierno) al noroeste (Zuidema, 1999, 2005; 2011, p. 286). Zuidema denomina este eje noroeste-sureste como el eje solsticial. Los santuarios de peregrinajes ubicados a lo largo de los ceques estuvieron conducidos por funcionarios incas denominados tarpuntay, palabra traducida por los españoles como «sacerdotes del Sol», pero que en realidad significa «el que siembra» en quechua. Al respecto, Zuidema (1999) menciona que la secuencia y ritmo de los diferentes rituales en las distintas huacas fue una preocupación en todas las fases de la agricultura desde antes de la irrigación, el arado, sembrado y siembra (=tarpuntay), hasta la cosecha y su almacenaje. El cronometraje del desempeño de estos rituales habría marcado los límites (inicio y fin) de las actividades agrícolas particulares. El ciclo de los peregrinajes a santuarios y los rituales desarrollados allí se iniciaron durante el mes inca del solsticio de junio, con las procesiones diarias en que los sacerdotes/sembradores simulaban simbólicamente el curso del sol proyectado en el paisaje (y por eso denominado el eje del solsticio). El poniente del solsticio de junio sobre Quiancalla fue observado por el inca desde un temple cercano al noreste del Cuzco. Una procesión fue llevada a cabo hacia el templo solar en Vilcanota; el sitio está alineado con el naciente del solsticio de diciembre visto desde el Cuzco y está ubicado en un paso a gran altura, marcando la separación de la zona irrigada para cultivo de maíz de una de productos de raíces irrigadas con lluvias (por ejemplo, papas). La secuencia terminaba con una carrera ritual en la noche cuya fecha se calculaba desde la luna nueva después del solsticio de diciembre y la siguiente luna llena, es decir, en el pico de la estación de lluvias. Tuvo lugar en una ciudad a una altura más baja (por ejemplo, Ollantaytambo), marcando la zona de maíz de la selva tropical ubicada a baja altura. En términos de teoría de control, el ritual expresó el manejo de los canales de irrigación bajo el impacto de las fuertes lluvias (con la esperanza de que la lluvia pase). El eje estacional y calendárico del pucuy/chirao (pucuy indica la estación de lluvia y chirao, la estación seca), definido por la observación de alineamientos del tránsito 276

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