Como consecuencia, las estrategias y tecnologías de manejo de riesgo se volvieron muy sofisticadas a lo largo de la región andina30. Si comprendemos un «sistema de control» como un medio por el cual un conjunto de cantidades variables son mantenidas constantes o que su variación se da en una forma prescrita (Enciclopedia Concisa Británica, 2011), entonces estas estrategias y tecnologías, y así mismo la organización social misma, deberían ser vistas como un sistema de control. Un sistema de control efectivo debe necesariamente contener mecanismos para facilitar la adaptación a la incertidumbre ecoclimática. El control no puede hacer ningún cambio en las variables que definen la configuración macroclimática en sí misma (es decir, el ritmo y cantidad de precipitación, temperatura, vientos, etcétera). Consiste en mecanismos capaces de actuar en los factores accesibles, de tal manera que las variables de subsistencia esenciales (básicamente recursos de rendimiento) sean guardados dentro de los límites necesarios para la sobrevivencia. Por ejemplo, las terrazas agrícolas reducen el impacto de periodos de sequía optimizando el uso del agua disponible para las cosechas. Otros ejemplos se dan a continuación. Microclima y terrazas agrícolas (contexto del sitio) La variabilidad microclimática también se incrementa con la altura. Rudolf Geiger (1950) señaló años atrás que, en las regiones de alta montaña, que tienen menos densidad atmosférica y vapor de agua y alta radiación solar y contraradiación térmica que aquellas al nivel del mar, las temperaturas de la tierra son una influencia mucho más importante en el crecimiento de una planta, que las temperaturas del aire a 150 centímetros del suelo. Microclimas muy diversos pueden coexistir lado a lado porque diferencias relativamente pequeñas en la composición, color y textura, variabilidad del sol/sombra del suelo; disminuyen los efectos homogenizantes de la advección (movimiento horizontal del calor) y la conducción termal. En otras palabras, las pequeñas diferencias en la temperatura del suelo brindan pronunciadas diferencias en los procesos metabólicos de las plantas y en la duración de sus ciclos vegetativos: «En las altas montañas con sus bajas temperaturas, el mundo de las platas puede prosperar solo cerca del suelo, y la medida en la que la temperatura del suelo exceda la temperatura del aire se incrementa con la altura» (Geiger, 1950, p. 35). Los campos aterrazados generan microclimas artificiales31. Dada su geometría a manera de escalones (ver fig. 8.4) y un razonable patrón de construcción y de suelos constante, las terrazas funcionan como 258
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