La mayoría de los centros administrativos fueron distribuidos como nuevos asentamientos en el camino real y parecen haber sido utilizados para congregar a las poblaciones de provincia en reuniones con altos funcionarios del imperio, una práctica que Morris (1972) ha llamado «urbanismo obligatorio». Día a día, la administración fue encomendada a las autoridades locales, pero las actividades gubernamentales más importantes requirieron reuniones periódicas de súbditos de provincia, las que a veces se llevaban a cabo a una distancia considerable de sus casas y hogares. Lugares religiosos y de peregrinación Además de las edificaciones religiosas en los centros administrativos, la investigación arqueológica ha identificado lugares locales sagrados e incorporados a la red de caminos incas (por ejemplo, Huaytará, Sondor, Tiwanaku; véase Stanish & Bauer, 2004), así como nuevos santuarios incas cercanos a los caminos (por ejemplo, Intinkala y Orcohawira en la península de Copacabana; Arkush, 2005) y sitios huaca de bajo orden con evidencia de patrocinio o elaboración inca (ejemplo, Perales, 2004). En la parte sur del imperio, los sacrificios humanos de alto nivel marcan la evidencia más frecuente del patrocinio ritual inca (Reinhard & Ceruti, 2010). Estos son los más comunes en áreas que carecen de centros administrativos incas y templos del Sol. Detección de mitimaes 187
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