1550]1988) señala que los procesos que consolidaron el dominio inca a lo largo del tiempo —la extensión de la infraestructura imperial y la aplicación de un reasentamiento de políticas bajo mandato del estado— actuaron con mayor intensidad en algunas áreas que en otras. Las primeras descripciones sobre la infraestructura del Estado y de la transformación social ofrecen contrastes importantes que los estudiosos de la cultura inca deben de tomar en cuenta. La base de la infraestructura imperial era una red de caminos y puentes que fue elaborada durante las campañas militares. Las conexiones permanentes entre el Cuzco y otras regiones alteraron el equilibrio de poder; por ejemplo, Juan de Betanzos ([de la década de 1550]1999, parte 1, cap. 18) relata que la construcción de un puente sobre el río Apurímac fue suficiente para persuadir a varios grupos que se oponían al sometimiento del gobierno inca. La red de caminos fue diseñada principalmente para movilizar información y tropas, así como una serie de puestos de mensajes (chaskiwasi) y estaciones de paso (tampu) que estaban equipadas con bienes necesarios para alimentar a los grupos de mensajeros y soldados en movimiento. A medida que el Imperio inca llevaba a cabo nuevas campañas, se mejoraban los caminos y construían otros nuevos (Cieza de León [alrededor de 1550]1988, cap. 15). Muchos de los primeros testigos se maravillaron de la omnipresencia y el volumen de los depósitos incas (qollqa), destinados a apoyar a los soldados y a los administradores incas, pero que también fueron de gran ayuda en el proceso de la invasión europea a tierras altas andinas. En el momento en que se introdujeron formas más directas de administración en las regiones de provincia, el sistema de caminos también se convirtió en un medio importante para llevar a cabo obras del gobierno —para el traslado de personas y mercancías de provincia hacia la región del Cuzco, así como el envío de gobernadores, inspectores, jueces y registradores desde la capital—. Mientras que una estación de paso podía ofrecer alojamiento y tenía modestas tiendas de almacenamiento, los centros administrativos —colocados a una distancia de varios días de camino— contaban con más recursos y con una extensa representación de instituciones incas, incluyendo un palacio administrativo, una guardia militar, un templo del Sol y un aqllawasi (un claustro de enseñanza dirigido a las niñas de provincia para aprender a tejer y a elaborar bebidas fermentadas al estilo inca); además de talleres y grandes instalaciones de almacenamiento donde se recolectaban productos básicos, artesanías y 176
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