alrededor de 1250-1300 d.C. algunas zonas de la sierra del Perú (por ejemplo, Cajamarca y Huamachuco al norte, Xauxa en la parte central y Asto en el centro-sur) muestran evidencia de grandes y concentrados pueblos-aldeas con poblaciones de miles de habitantes. El aumento de población en algunas regiones (por ejemplo, las áreas Colla y Lupaca de la cuenca del Titicaca) parece estar correlacionado con el incremento de casos de guerra intergrupal y la construcción de fortificaciones. Con la notable excepción de la región del Cuzco, la evidencia arqueológica de la sierra andina en el periodo Intermedio Tardío indica que mientras algunos líderes locales ejercieron una autoridad ritual o tenían la capacidad de movilizar a un número significativo de personas para construir obras de defensa o para combatir, hay un limitado número de diferencias de estatus materialmente identificables para ser encontrados incluso en las comunidades más grandes de la sierra. La centralización política —arqueológicamente visible en patrones jerárquicos de asentamiento regional, con clara estratificación social, construcciones de arquitectura ritual, conjuntos de palacios y espacios o construcciones públicos— fue limitada o inexistente a lo largo de la sierra, siendo las economías locales manejadas por grupos de parentesco en lugar de mandatarios nobles o instituciones estatales. En su rápida expansión a través de la sierra andina, en el siglo XV, los incas aprovecharon la descentralización local, así como las estrategias de subsistencia diversamente orientadas y el crecimiento de la población para desarrollar estrategias administrativas imperiales (Covey, 2006). MOTIVACIONES Y MÉTODOS DE LA CONQUISTA INCA Los relatos incas de las primeras campañas divergen a menudo del modelo awkapacha de descentralización y de la guerra universal. Las descripciones de la región del Cuzco en la víspera del imperio establecen que el título capac (rey) fue ampliamente usado y varias fuentes identifican grupos con diseños expansionistas cuya existencia amenazaba a los intereses del Imperio inca y su conquista justificada. Estudios recientes de las regiones de Chanca, Colla y Lupaca (Arkush, 2011; Bauer, Kellett & Aráoz Silva, 2010; Frye & de la Vega, 2005), que ilustran patrones arqueológicos regionales, están completamente en desacuerdo con las narrativas incas coloniales del imperialismo defensivo (véase capítulo 5 por Smit y Bauer). Las leyendas incas de los chanca los representan como una confederación orientada a la expansión, 173
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