El imperio inka

en cuenta el patrón de asentamiento preínca con el fin de evaluar el impacto global de la conquista y la administración (véase capítulo 5 por Smit y Bauer, así como capítulo 21 por Schjellerup). La medida completa del poder imperial debe hacer hincapié en extensas continuidades regionales y en cambios en diferentes aspectos sociales. Este capítulo no pretende servir como una evaluación arqueológica y discurso exhaustivo de un nuevo modelo etnohistórico para la administración inca de la sierra, sino más bien como una presentación crítica del registro documental temprano con una discusión de algunas perspectivas arqueológicas sobresalientes basadas en datos actuales. Una mirada a las condiciones preíncas a través de la sierra peruana proporciona el contexto para considerar las narrativas documentadas de la conquista inca y su administración; la discusión arqueológica subsiguiente aborda puntos específicos en los que las crónicas españolas tempranas ofrecen descripciones con implicaciones materiales. Tras el debate arqueológico, se presta atención a las áreas donde los nuevos datos arqueológicos pueden ser utilizados para producir perspectivas independientes que van más allá de las limitaciones del registro documental. ORGANIZACIÓN DE LAS SOCIEDADES PREÍNCAS DE LA SIERRA En algunos relatos coloniales sobre los orígenes de los incas, el Tawantinsuyu surgió de repente en un paisaje incivilizado caracterizado por la descentralización universal y guerra constante. Antes de eso, los humanos habían completado un ciclo atravesando varias etapas de la creación y de desarrollo cultural, empezando desde un estado natural hasta el asentamiento en paisajes de la sierra y la introducción de la cultura; recurriendo a la aniquilación violenta en cuanto la población crecía y los recursos empezaban a escasear (por ejemplo, Guaman Poma de Ayala [1615]1980). A pesar de que los primeros relatos detallados describen a los incas como una de varias sociedades de la sierra con pretensiones de dominio regional, los investigadores ahora utilizan a menudo la última etapa «preínca» (awkapacha) para conceptualizar la situación en la sierra durante los siglos anteriores a la expansión inca (1000-1400 d.C.) (fig. 6.1), a pesar de que se ha reconocido que hubo estados e imperios tempranos (Uhle, 1912). 171

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