El imperio inka

variación en los asentamientos hacia una mayor altitud ha llevado a algunos a proponer un aumento en la dependencia del agropastoralismo a lo largo del tiempo (Arkush, 2011; Stanish, 2003). Los restos arquitectónicos de los sitios en las cimas de los cerros contienen evidencia de lo que serían residencias de «élite» (por ejemplo, estructuras ligeramente más grandes se encuentran generalmente detrás de una fortificación adicional en el punto más elevado de la fortaleza); sin embargo, no se construyeron formas arquitectónicas distintivas o «palacios». Planos generales intrasitio de los asentamientos indican que se priorizó el trabajo en elementos para el beneficio comunal, como muros defensivos y tumbas, en lugar de arquitectura monumental o patrones organizados de asentamiento que caractericen un planeamiento dirigido y centralizado en la élite (Arkush, 2011). Interesantemente, la evidencia de los patrones de asentamiento acerca de conflictos endémicos y poder descentralizado no disminuye hacia momentos posteriores del periodo Intermedio Tardío, lo que contrasta con las crónicas españolas tempranas que relatan acerca de una conquista inca del «reino» de los colla (Arkush, 2011). Los chanca y la región de Andahuaylas La investigación arqueológica también ha sido recientemente concluida en la región de Andahuaylas acerca de la organización sociopolítica del grupo étnico chanca durante el periodo Intermedio Tardío (Bauer, Kellett & Aráoz Silva, 2010; Bauer & Kellett, 2010; Kellett, 2010). Comprender las condiciones sociales preíncas de la región Andahuaylas, y del grupo étnico chanca asociado a ella, es especialmente importante para el mejor conocimiento del desarrollo de los incas en la región del Cuzco. Esto debido a que es frecuentemente considerado que los chanca y los incas eran rivales cercanos, enfrascados en una brutal guerra en los momentos iniciales de sus desarrollos (Bonavia, 2000). Hasta no hace mucho tiempo, la naturaleza política de los chanca había permanecido esquiva, en parte debido a la ausencia de la definición de sus límites territoriales. Investigaciones previas han enfatizado en los rasgos comunes de las chullpas (torres funerarias) y las fortalezas en la cima de los cerros, como evidencia de una entidad extensa, que se expandía a lo largo de los actuales departamentos peruanos de Huancavelica, Ayacucho y Apurímac. Esta descripción de una entidad multidepartamental y fuertemente unificada reforzó la narrativa tradicional. Aquella que, basada 150

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