El imperio inka

La investigación arqueológica en la cuenca del lago Titicaca ha brindado una mejor comprensión de la balcanización que ocurrió a lo largo de la sierra andina durante el periodo Intermedio Tardío (Stanish, 2003; Arkush, 2011). Basándose en una larga tradición académica de investigaciones sobre los grupos étnicos de la cuenca del lago Titicaca (Diez de San Miguel, 1964; Murra, 1968; Hyslop, 1976), recientes estudios acerca de una entidad política —vagamente definida como los colla— se han concentrado en la gran cantidad de fortalezas en las cimas de los cerros, o pucarás, que dominaron el paisaje. Tal como los pueblos amurallados de los wanka, las imponentes fortalezas de los colla evidencian el conflicto social que existió en los Andes durante el periodo Intermedio Tardío. El trabajo de Arkush (2011) y los de sus colegas (Arkush & Stanish, 2005; Stanish, 2003) han revelado contradicciones existentes entre los primeros relatos históricos acerca de las poblaciones del periodo Intermedio Tardío y el registro arqueológico de la cuenca del Titicaca. De acuerdo con los cronistas españoles como Betanzos (1551-1557[1996]), dos grandes grupos dominaron la cuenca del lago Titicaca al momento de la conquista inca: los lupaca en el suroeste y los colla en el norte. A partir de revisiones generales de estas y otras crónicas españolas, se ha creído ampliamente que los lupaca y los colla se tornaron en distinguidos «reinos», cada uno gobernado por poderosos señores, cuyo poder e intereses políticos rivalizaban, si no se equiparaban, con aquellos de los incas. Aun así, el registro arqueológico revela un proceso mucho más complejo, que comenzó con el colapso tiwanaku (ca. 1000 d.C.) (Arkush, 2011). Con la caída del centro urbano de Tiwanaku y sus centros provinciales circundantes, el patrón de asentamiento temprano del periodo Intermedio Tardío se caracteriza por pueblos y aldeas ampliamente dispersados y relativamente pequeños (Stanish, 2003; Covey, 2008). El sistema de campos elevados que mantenía a la región durante el tiempo de los tiwanaku fue abandonado y nuevos asentamientos fueron establecidos en las cimas de las montañas, siendo luego fortificados con grandes muros. Más recientemente, Arkush (2011) ha logrado definir dos fases distintas en la construcción de fortificaciones de los colla. Durante la primera fase (1000-1275 d.C.), los sitios más pequeños en los cerros fueron abandonados para trasladarse a asentamientos aún más extensos; un cambio que coincidió con un marcado incremento en la construcción de muros de fortificación. Aunque la evidencia paleobotánica es limitada, la 149

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