El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911
-27- a absolver las preguntas del cuestionario que al respecto formula la co– misión. Helas aquí: "1- ¿Qué debe hacerse, desde luego, para dar más amplia educación a la mujer?" "2- ¿Podría actualmente dictarse disposiciones que asegurasen gra– dualmente en el curso de algunos años una instrucción para la mujer no inferior a la de los hombres?" "3- Suponiendo que los colegios para mujeres sean distintos de los colegios para hombres, ¿cuál sería la naturaleza de los colegios para las primeras?" "4- rnn qué aspecto se diferenciarían de los colegios exclusivamente para varones?" "5- ¿Qué rasgos comunes deben tener los colegios para varones y para mujeres?" "6- ¿Qué medidas pueden tomarse para lograr economías en lo que se refiere a esos rasgos comunes?" "7- ¿cuáles son los más difíciles problemas que se presentan para in– troducir una educación completa de la mujer en el Perú?" "8- ¿cuáles son las soluciones más practicables de estos problemas?" No constituyendo por ahora el número de niñas estudiantes una suma crecida como para establecer institutos nuevos especiales, ni permitien– do tampoco las premiosas condiciones del erario los fuertes gastos que su instalación demandaría, pienso que lo más factible y económico sería crear en el colegio de Guadalupe y en todos los demás colegios nacionales de la República, becas para mujeres en número suficiente para satisfacer las necesidades actuales y que en los otros establecimientos, profesionales se les concediese las mismas facilidades que a los varones. Esto implicaría el establecimiento de la coeducación en la instrucción media; pero no veo que haya en ello invencibles obstáculos. Me he mostrado partidaria de la coeducación en la enseñanza, primaria, y también me declaro adepta a la coeducación en la segunda enseñanza fundada en las ventajas y excelente éxito que da en todos los países donde se ha puesto en práctica. El ya citado señor Lugones, que es antifeminista de manera que no se puede sospechar en su juicio parcialidad en favor de la mujer, informa que el mérito pedagógico del sistema está ampliamente constatado, y que "en cuanto a la moralidad que, según se pretende resulta afectada por la concurrencia de ambos sexos, los contrarios al sistema nunca han aduci– do hechos concluyentes para demostrarlo; falta de prueba que es ya una prueba en favor". La señorita Dugard escribe que habiendo visitado en
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