El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911

- 28- Estados Unidos más de 12 escuelas mixtas con el espíritu prevenido en contra, tuvo que reconocer en ellas una disciplina superior, y que consul– tando con los profesores le declararon que no había fundamento para la oposición a la enseñanza mixta. Y Mr. Harris dice: "Mis observaciones me han llevado a ratificar el principio de J. Richert: para asegurar la mo– desta aconsejaría educar a los jóvenes de uno y otro sexo, juntos... He notado que la atmosfera de la escuela mixta está, por decirlo así, "des– exualizada", mientras que la escuela separada parece tener una tendencia a desenvolver la sexual tensión ...." Si la experiencia prueba con hechos fehacientes que las escuelas co– educacionales, desde el punto de vista moral, no perjudican las buenas costumbres, sino por el contrario, hacen a la mujer más seria, animosa y modesta y al hombre más fino y respetuoso, arraigando en ambos el concepto de la responsabilidad personal, dándoles la gran virtud del do– minio sobre si, librándoles de los peligros del romanticismo y abriendo su corazón solo al honrado amor cimentado en la mutua apreciación de las cualidades psicológicas; si también el sistema que nos ocupa reúne indubitables ventajas intelectuales y económicas, si, hablando en sínte– sis, es excelente en todas sus fases, implantémosle, pues, intrépidamente entre nosotros, y, si deficiencias privativas morbosas del ambiente social lo hacen peligroso, digamos resueltamente emulando a Horacio Mann: "Si nuestras costumbres se oponen a un régimen tan bienhechor y tan natural, apresurémonos a corregir la impureza de nuestras costumbres". Además, la coeducación en la enseñanza universitaria es ya un hecho sancionado en nuestra sociedad que no presenta inconveniente alguno, y es lógico suponer que los padres que han consentido y los que sigan consintiendo, que sus hijas se junten con los jóvenes en la universidad, no se opondrán a que se les reúnan desde el colegio de segunda enseñanza. Y si a pesar de los racionales incontrovertibles fundamentos de la coeducación, los imperantes prejuicios sociales la obstaculizarán hasta hacerla imposible por ahora, como la educación completa de la mujer es una imperiosa necesidad social que urge satisfacer, se puede apelar a esta otra solución: subvencionar algunos de los liceos particulares que existen para señoritas -aquellos más prestigiosos,- para que se eduque a deter– minado número de alumnas. Sencillísima solución es esta que no exige ninguna innovación, que solo demandaría al fisco un pequeño egreso que pueda soportar la actual situación financiera, y que iría a beneficiar, en particular, a muchas familias meritísimas, y en general a la sociedad le– vantando el nivel intelectual y moral de la mujer y aportándole el valioso contingente de sus energías, que representan un apreciable capital en la economía de las modernas sociedades.

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