El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911
- 26 - orden doméstico: puesto que la sociedad no es sino la reunión de los in– dividuos de ambos sexos, modelados en el hogar por la mujer, es evidente que la sociedad será moral o depravada según que la educación moral del hogar sea pura y austera o relajada, de donde se deduce que la cultura su– perior de la mujer, es una imperiosa necesidad social, y que dicha cultura debe ser esencialmente moral. Pasemos al orden económico. No todas las mujeres tienen bienes de fortuna para vivir en la molicie, o encuentran un esposo que provea a las más apremiantes necesidades de su vida; una inmensa mayoría hay de solteras, viudas y aun de casadas, con hombres ineptos o disolutos, que carecen absolutamente de recursos, no teniendo en general más medio para proporcionárselos que la costura exiguamente remunerada, porque la deficiencia de su educación y seculares prejuicios sociales la imposibi– litan para dedicarse a más fructuosas labores. Estas circunstancias pre– miosas, en que muchas veces naufraga el honor de las familias, es la que ha arrancado a la mujer de su forzada inercia y depresiva ignorancia, emprendiendo esa intrépida campaña de reivindicación que se llama "Fe– minismo" y qué tan grandes triunfos cuenta ya en el mundo civilizado, como que se funda en la más absoluta justicia, y la humanidad en su in– cesante evolución hacia la perfección tiene que ir recti.ficando los errores eq que ha incurrido. Así vemos que los estados más cultos del orbe, entre otros Inglate– rra, Francia, Norte América y las progresistas repúblicas de Méjico y la Argentina, en vista de que la aguda crisis económica en que la vida mo– derna coloca a la mujer hace preciso dotarla de una elevada instrucción que le sirva para emprender honrada y ventajosamente la lucha por la existencia, que hoy la sociedad le exige lo mismo que al hombre, le han concedido amplia y eficaz protección, dándole para los estudios grandes facilidades y haciéndoles accesibles muchas profesiones que le estaban vedadas y que compatibles con su naturaleza, las ejercen inteligente y cumplidamente, encontrando en ella los recursos necesarios para la vida salvando innúmeros hogares de las angustias y hasta de la degradación que a menudo origina la miseria. Vemos, pues, que el estudio de las tres fases del problema de la educación de la mujer nos da invariablemente la misma conclusión: la necesidad de una cultura superior eficiente para formar su compleja per– sonalidad de esposa y madre, de altruista y benéfico factor social, de per– sona inteligente y apta, que pueda conquistar por sus propios esfuerzos el bienestar personal y hasta el de la familia. Expuestas, siquiera sea sintéticamente, las importantísimas fases de la educación femenina, e inferida la orientación que se le debe dar paso
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