El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911

- 23- la sistemática separación en que se pretende mantener a los sexos, incul– cándoles la idea del peligro en sus relaciones; por solo el hecho de que el trato les es vedado, por conseguir una aproximación prohibida, se exalta la imaginación y al impulso de efímeras ilusiones, surgen pasio– nes que no siendo inspiradas por las buenas cualidades, únicas capaces de ejercer perdurable dominio, ocasionan irreparables desgra.cias que se habrían evitado si en lugar de la exageración del peligro y del distancia– miento, se les inspirase una austera moral, profundo amor a la dignidad personal y al alto sentimiento del deber, permitiéndoles amistosas rela– ciones sociales. La sociedad moderna tiende a reaccionar contra este secular sistema pernicioso, y ha adoptado la coeducación como el medio más eficaz de combatir el sentimentalismo y conseguir el predominio de la razón en las relaciones del hombre y la mujer. Y este sistema que tan buen éxito ha obtenido donde quiera que se haya establecido, no hay razón plausible para que entre nosotros no sea igualmente proficuo. Concluyo, pues, con que la coeducación en teoría conviene al Perú y en la práctica sería sumamente factible, porque las dificultades a su adap– tación no son incontrastables, sino por el contrario, fáciles de vencer por medio de un reglamento adecuado y dando a la escuela el mayor prestigio posible, dotándola de un personal selecto. Concretándome a la instrucción primaria, no veo obstáculo alguno para que, en el día se implante la coeducación en sus dos grados. Las clases populares que son las que, casi en la totalidad, pueblan las aulas, aceptarían de buen grado el cambio por las ventajas que a las ma– dres reportaría el que sus hijas fuesen en compañía de sus hijos varones, los que al lado de sus hermanas se harían más serios en la calle, yendo directamente de la casa a la escuela, y de ésta a aquella, evitando que se quedasen entretenidos en perniciosos juegos y malas compañías. Y por ese interés ingénito que hay en todo ser de que su familia sea respeta– da, pondrían en práctica, como saben hacerlo en otros asuntos, la sabia máxima: "No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti", mostrán– dose respetuosos con las hermanas de sus compañeros, habituándose así por la ley de la reciprocidad, al respeto a la mujer, hermosa cualidad in– eludible en un pueblo que aspira a la cultura. Estas ligeras reflexiones evidencian que la coeducación genera im– portantísimos y trascendentales beneficios en el orden educativo. La clase media que en muy reducido número manda a sus hijas a la escuela fiscal, ante la fuerza de los hechos, en vista del progreso de la cultura popular, iría olvidando los perjuicios, los rezagos de la tradición,

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx